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Calificación 7,5 / 10

Trece álbumes después, la banda sueca, In Flames, todavía busca nuevas sonoridades, así quienes tenían la esperanza de un regreso al estilo de discos de The Jester Race, The Lunar Strain o Clayman lamento desilusionarlos…no va a pasar. I, The Mask abre nuevos caminos mientras In Flames retoca y evoluciona constantemente su sonido fenomenal, pero sigue desviándose del death metal melódico y es su decisión.  Es el primer álbum de la banda desde Whoracle sin el bajista Peter Iwers y el primero con el baterista Tanner Wayne. Volvieron a trabajar con el productor nominado al Grammy, Howard Benson (Motörhead, My Chemical Romance) quien ayudó a lograr una producción colosal y si hay algo que resalta en este placa es que ¡suena muy bien!.

Pero el hecho de que no hayan retomado por completo la senda del death metal no quiere decir que sea un mal disco, por el contrario, me pareció una apuesta interesante, simplemente In Flames cambió a un sonido más americano que se consolidad  y se hace muy reconocible, sobre todo en la canción «Voices» y fue una decisión tomada desde 2002. I, The Mask produce varios sonidos pesados, más no severos en canciones como «I, The Mask», «I Am Above» y «(This Is Our) House»; sin embargo “Burn” quizá sea el tema más pesado y que traiga más recuerdos de lo que fue la banda del 2001 hacia abajo.

Me parece curioso que después de las primeras seis canciones el álbum da un ligero giro hacia una nueva dirección más suave, similar a los discos «Battles» y «Sounds of a Playground Fading». Insisto en que el tono de la música de In Flames se ha suavizado a lo largo de los años al mismo tiempo que mantiene una pesadez musical constante que mantiene a la banda en el género del «death melódico», aunque los puristas no lo quieran aceptar. Mientras se siguen utilizando, los gritos y las voces ásperas aparecen menos en este álbum que en los álbumes anteriores. Blast beats y guitarras agresivas se han vuelto a minimizar a cambio de algunas partes más lentas y basadas en groove como en «We Will Remember» e «In This Life».

In Flames ha creado más momentos relajantes en I, The Mask que en álbumes anteriores. Estos momentos sensibles, que generalmente se muestran a través de voces limpias y segmentos instrumentales de guitarra que pueden durar varios minutos son empleados como transición a las partes más pesadas. Ambos usos de la dinámica son cambios bienvenidos al sonido clásico del grupo. Los solos de guitarra y sus melodías también jugaron un rol protagónico, sin duda Bjorn Gelotte (uno de los sobrevivientes del In Flames inicial) hizo un buen papel con su instrumento, al igual que Niclas Engelin quien se muestra realmente establecido con la banda.

Por su parte Anders Fridén ha ampliado enormemente sus capacidades vocales en I, The Mask porque su maravillosa voz va desde un sonido roto y sin esperanzas, como al principio de «All The Pain», hasta el clásico heavy metal de Anders en «I Am Above». Aunque las capacidades de voz limpia de Anders han mejorado el álbum por álbum, el rango y el control verdaderamente brilla en esta nueva producción, especialmente en el tema «Stay With Me» o en «All The Pain», cantando con notable emotividad.

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