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Deborah Briceño con Euforia Rock Sinfónico Tributo a Metallica en el Teatro Teresa Carreño

El Teatro Teresa Carreño y el Movimiento Musical Notas en Red ofrecieron al público venezolano uno de los mejores espectáculos musicales en lo que va de 2019 (sino el mejor) y que estuvo dedicado a la banda de Metal más grande del mundo: Metallica, los creadores del estilo thrash metal. Bajo el nombre de “Metallica Sinfónico”, la agrupación Euforia Rock Sinfónico (conformada por los fundadores de la Orquesta de Rock Sinfónico Simón Bolívar) y el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV), bajo la dirección del maestro Sergio Rosales sorprendieron a propios y extraños con un show de altísima calidad, que tuvo como escenario a la Sala Ríos Reyna.

Cuando eran la Orquesta de Rock Sinfónico Simón Bolívar ya tenían acostumbrado al público venezolano a conciertos del más alto nivel musical en los que rememoraban a los grandes nombres de la historia del rock, pero con este “Metallica Sinfónico” superaron lo que habían hecho, inclusive con aquellos mágicos conciertos del Queen Sinfónico. Parte del secreto radica en la calidad de los arreglos, porque Euforia Rock Sinfónico no es uno de tantos actos que abundan limitados a tocar al calco, haciendo “covers” de clásicos del rock, esta propuesta más bien redescubre la música de los grandes del género y la hace suya, tal y como hacen las grandes orquestas sinfónicas con las obras maestras de la música clásica.

Muy acertada la decisión de seleccionar al maestro Sergio Rosales para dirigir, quien con su experiencia previa con la Banda Sinfónica Simón Bolívar estuvo trabajando con obras contemporáneas y sabe bien cómo combinar estilos, escuelas y convivir con distintos sonidos, algo que se requería cuando unes el rock-metal (sobre todo alto tan agresivo como el thrash metal) con la música sinfónica. El joven maestro hizo un gran trabajo y además se le vio muy movido y animado.

Euforia Rock Sinfónico Tributo a Metallica en el Teatro Teresa Carreño

También fue genial la configuración del escenario; colocando a la OSV arriba y a Euforia abajo obtienes dos planos sonoros que permiten que el sonido tenga una mejor apreciación y fluidez, evitando que lo amplificado opacara a lo acústico, aunque aquí la labor de los ingenieros de sonido también tuvo un rol protagónico, nunca es fácil lograr la ecualización ideal, son muchos detalles con cada instrumento, pero el sonido cumplió y el público tuvo una buena apreciación de la paleta sonora que se ofreció. Pero además de lo sonoro, visualmente el escenario se veía muy bien estéticamente hablando, sumándole un espectacular juego de luces, pantallas y pirotecnia la audiencia disfrutó de una producción de factura internacional.

Si hay algo que tiene protagonismo en Metallica son las guitarras, si las mismas sonaban mal, entonces se caía todo el trabajo del resto de los 80 músicos en escena, nada iba a salvar el concierto si el desempeño de las guitarras hubiese sido pobre, así la orquesta tocase perfecto, pero con las guitarras… ¡fue todo lo contrario! Hay que quitarse el sombrero con Adrián Manrique, quien desde que entró a la orquesta, tuvo una labor nada sencilla y siempre ha cumplido con gran profesionalismo. Seguidor del rock progresivo, con un sonido vieja escuela, supo cómo transmitir la energía de los colosos Kirk Hammett y James Hetfield. Pero también hay que darle mucho crédito al joven Luis Gerardo Moreno que impresionó con la calidad de sus solos y la potencia de sus riffs, estamos en presencia de un guitarrista con un futuro prometedor. Ambos han sabido hacer equipo y montar un buen show en el escenario, y eso se notó durante el concierto. Felicidades porque nos es fácil sonar bien la música del “bay area”, no es tanto la complejidad, es el feeling y el estilo, ese sonido marca registrada de alcance mundial y que arrastra masas, a veces con muchas notas… a veces con sencillez.

Otro punto importante en el éxito del Metallica Sinfónico fue la actuación del baterista Diego Cabrujas, quien le imprimió mucha potencia a los temas que tenía que sonar pesados como Battery, Sad but true, Creeping death o Enter sandman. Tuvo la energía y la espontaneidad del Lars Ulrich de antaño, pero al mismo tiempo le dio un toque de rock progresivo a algunas canciones que quedó muy bien. Quedé gratamente sorprendido por la técnica y el estilo de este baterista. Ya que estamos hablando de la sección rítmica todo fan de Metallica sabe que la banda ha tenido 3 grandes bajistas: Burton, Newsted y Trujillo, todos muy diferentes en estilo, y la pareja de bajistas de Euforia que alternó a lo largo de la presentación supo enfocarse y adaptarse a cada etapa, pero al mismo tiempo hicieron lo que era más conveniente para el conjunto banda-orquesta.

Deborah Briceño con Euforia Rock Sinfónico Tributo a Metallica en el Teatro Teresa Carreño

Muchos de los arreglos fueron tomados del álbum S&M (1999), aquel maravilloso doble disco en vivo sinfónico de Metallica junto a la Orquesta Sinfónica de San Francisco, dirigida por Michael Kamen (quien escribió los arreglos originales), pero insisto en que el conjunto de músicos venezolanos supieron darle su toque. Me encantó como sonó The call of Ktulu con ese ambiente oscuro, igual el detalle de incluir una soprano para entonar la melodía del intro The ecstasy of gold. Además… ¿Metallica con teclados? Muchos puristas pudieron haber muerto de un infarto de haberse enterado antes, pero si es posible y el experimento de Euforia Rock Sinfónico quedó genial, como por ejemplo la introducción que hizo el tecladista Luis Monterolla entre los temas The Unforgiven y Nothing Else Matters fue fantástica, así como muchos otros detalles que denotaron ingenio y creatividad.

En cuanto a las voces, la actuación de Deborah Briceño fue clase aparte, fue la dueña del show porque tuvo tanto la potencia, como el feeling y la actitud que se requiere para cantar adecuadamente como uno de los vocalistas más iconográficos del rock: James Hetfield. Además de su voz, se sobró con su imponente puesta en escena y su dominio del escenario, algo requerido para interpretar la música de Metallica. El vestuario seleccionado para cada canción fue fantástico, rompiendo un poco paradigmas, porque no es usual del metal, menos del thrash, ver cambios de vestuario, aunque las grandes divas del rock actual como Tarja Turunen, Simone Simons o Elize Ryd han ido cambiando ese concepto, y justamente ellas son fuertes influencias para Deborah.

El maestro Gilberto Bermúdez es justo eso, un maestro y lástima que no le dieron más temas para interpretar, habría quedado genial. Hizo un gran papel este gran cantante de amplia experiencia en el movimiento del rock venezolano, quien además tiene un performance sensacional y sobre todo canta excelente en inglés. Cada vez que salía encendía el escenario y el dueto que hizo con Deborah en una de las canciones del último disco de Metallica quedó entre los puntos más altos de todo el concierto. A la joven Valeria Flames, quien siempre estuvo como corista, debieron darle su oportunidad de estar adelante porque tiene una voz potente, fue una grata sorpresa escucharla porque le puso muchas ganas a su actuación.

Gilberto Bermúdez con Euforia Rock Sinfónico Tributo a Metallica en el Teatro Teresa Carreño

El punto débil del show vino con los otros cantantes masculinos y no es nada grave, tampoco fue algo que empañó el show ni mucho menos, simplemente hay que mejorar la pronunciación del inglés, entonar mejor las palabras y no desbalancear, porque a nivel de feeling y performance estuvieron muy bien, moviendo al público de sus asientos. Nelson Muller si sabe pronunciar y cantar en inglés, pero le faltó fuerza, algo extraño en él dada su amplia experiencia, además en algunas canciones quizá estuvo más preocupado por sonar exactamente como Hetfield que por darle su toque propio y eso le restó un poco a su actuación. Una lástima esta falla en canciones como Master of Puppets, One o Nothing Else Matters que no iban con la misma energía que llevaba la banda de rock y la orquesta; este es un aspecto que seguramente, con el equipo tan profesional con el que cuentan para otros shows podrán solventar.

Dio mucho gusto ver entre los músicos de Euforia a la violoncelista Ana Elba y al contrabajista Guillermo Quintana, ambos fundadores de la otrora Orquesta de Rock Sinfónico Simón Bolívar, quienes son pilares de la agrupación y que seguro han servido de ejemplo e inspiración para los nuevos integrantes. Con sus instrumentos eléctricos, fue un placer verles tocar con la pasión y la entrega de siempre, algo que contagian al resto del grupo y al público. También resaltaron las partes ejecutadas tanto por la flauta como por el saxofón, ofreciendo detalles de profundidad a los arreglos y aquí aprovecho nuevamente para felicitar al equipo que se encargó de hacer el sonido.

El grupo de músicos de la OSV que participó en el concierto se les notó que estaban disfrutando y tocaron muy bien; a veces, cuando son compromisos de este tipo para tocar arreglos de géneros popular como el rock o el pop, algunas orquestas tocan por cumplir y eso se siente, pero en este caso, vimos a la OSV entregada, tocando con pasión y pasándola bien con una buena tanda de rock and roll, ojalá que se repita este excelente espectáculos musical.

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