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  1. Amorphis “Queen of time” (Finlandia)
  2. Judas Priest “Firepower” (Reino Unido)
  3. Saxon “Thunderbolt” (Reino Unido)
  4. Dimmu Borgir “Eonian” (Noruega)
  5. Metal Alllegiance “Vol II Power Drunk Majesty” (EEUU)
  6. Mayan “Dyhana” (Holanda)
  7. Jason Becker “Triumphant Heart” (EEUU)
  8. Stratovarius “Enigma – Intermission 2” (Finlandia)
  9. Nita Strauss “Controlled Chaos” (EEUU)
  10. The Unity “Rise” (Alemania)
  1. Kamelot “The Shadow Theory” (EEUU – Suecia)
  2. Angra “Omni” (Brasil)
  3. Royal Hunt “Cast in stone” (Dinamarca – EEUU)
  4. Soulfly “Ritual” (Brasil – EEUU)
  5. Andy James “Arrival” (Reino Unido)
  6. Tremonti “A Dying Machine”
  7. Krisiun “Scourge of the enthroned” (Brasil)
  8. Loudness “Rise to glory” (Japón)
  9. Letters from the Colony “Vignette” (Suecia)
  10. Primal Fear “Apocalypse” (Alemania)
  11. Stryper “God Damns Evil” (EEUU)

¡Qué año tan productivo fue el 2018! Entre tantas propuestas interesantes, el disco del año se lo otorgó al maravilloso “Queen of time” de los finlandeses Amorphis. Creo que después de aquel “Tales from the thousand lakes”, este álbum es la obra maestra de su carrera y me arriesgo a afirmar que también es uno de los 10 mejores discos de la DÉCADA. Desarrolla todos los elementos que han caracterizado a Amorphis a lo largo del tiempo: death metal melódico, composiciones sinfónico-progresivas, segmentos psicodélicos, rock clásico, influencias folk, atmósferas épicas, sonidos oscuros, pinceladas góticas y esta vez hasta contaron con la presencia de una orquesta sinfónica.

Judas Priest con su “Firepower” nos entrega su mejor trabajo desde aquel “Painkiller” (1990) y es que me atrevo a decir que se le compara. Lo mismo sucedió con Saxon y el extraordinario “Thunderbolt”, su principal creación en décadas (quizá desde Dogs of war), dedicado a la memoria del inmortal Lemmy Kilmister. Tanto Judas Priest como Saxon siguen siendo dos de los grandes generales del heavy metal clásico, así como sus creadores y precursores, y estos discos editados en 2018 hablan con propiedad, hasta podría decirse que ahora se convierten en obras indispensables de su extenso catálogo, que inspirarán a futuras generaciones.

Dimmu Borgir sigue siendo una maquinaria de hacer black metal de otro nivel, no importa cuánto tiempo tarden entre cada disco, siempre vale la pena esperar porque regresan con una obra maestra y en este caso se llama Eonian. Aquí, los elementos clásicos son aún más sinfónicos, mientras los segmentos black metal suenan aún más oscuros. Esta placa evidencia la química que existe entre el trío Shagrat – Silenoz – Galder para crear música. La propia banda produjo el disco mientras que el indispensable Jens Bogren llevó a cabo todo el trabajo de ingeniería. Lleva un trabajo orquestal predominante, más la participación coral de la Schola Cantorum, encargándose y redimensionando la labor de las voces limpias que contrastan con lo agresivo.

Metal Allegiance, el all star conformado por Dave Ellefson, Alex Skolnick, Mike Portnoy y Mark Menghi editó su segunda parte “Power Drunk Majesty”, más ambiciosa que la primera en lo que a estructura de composición se refiere, pero también es más directo al mismo tiempo. Podría decirse que es una celebración del thrash metal de los 80, pero con marcada presencia del heavy metal clásico más elementos del Groove moderno. Esta vez contaron con invitados de la talla de Trevor Strnad, John Bush, Bobby “Blitz” Ellsworth, Mark Tornillo, Johan Hegg, Max Cavalera, Floor Jansen, Mark Osegueda y Troy Sanders.

¿Death Metal Sinfónico? ¡Sí!… existe y MaYan lo patenta, especialmente con “Dhyana”, una joya que navega un estilo aún sin etiqueta clara… y justamente eso es lo bueno: es death, gótico, sinfónico, heavy, progresivo y canto lírico a la vez. Su propuesta contiene esa elegancia vanguardista y épica que caracteriza a los holandeses. Es pesado y agresivo, pero a su vez melodioso y delicado; es virtuoso y muy técnico, pero sencillo y honesto a la vez; tiene riffs y atmósferas oscuras pero hay mucha luz en sus orquestaciones; están las voces guturales, pero también voces limpias y angelicales.

El 2018 también fue un año de mucho Shred y tiene un mérito enorme el regreso de Jason Becker como compositor y productor con el emotivo Triumphant Heart; igual valor reviste el “Controlled Chaos” de Nita Strauss, quien demuestra que las mujeres no tienen nada que envidiar a los hombres manejando una guitarra eléctrica. Si de shred se trata, se ganó su lugar en esta lista el “Arrival” del asombroso Andy James, un disco formidable compuesto por un virtuoso que hace “cantar” a su instrumento, contando con un extraordinario don para crear melodías; ni hablar de lo que hizo Tremonti con “A Dying Machine”, una colección de riffs perfectos y solos con sentido, estructura y significado.

Los finlandeses Stratovarius con su “Enigma – Intermission 2” produjeron el mejor disco de la banda de la época post Tolkki que comenzó en 2009; es un disco fantástico, compuesto con mucha genialidad y producido con notable ambición. Los alemanes The Unity, banda conformada por dos integrantes de Gamma Ray, debutaron impresionantemente con “Rise”, una oda al hard rock melódico y al heavy rock ochentoso, es un disco que se aloja en la mente desde la primera escucha y de allí no sale.

Si en 2017 brilló Sepultura con un disco fenomenal, este 2018 las otras tres maquinarias brasileñas tuvieron un rol protagónico: Soulfly, Angra y Krisiun… cada uno en su estilo, pero todos excepcionales, revalidando que Brasil es una potencia mundial en el metal. Agrupaciones especializadas en metal – progresivo orientado al heavy épico/melódico como Kamelot y Royal Hunt sobresalieron gracias a su enorme creatividad compositiva y alto nivel de producción, algo similar sucedió con los experimentados japoneses de Loudness y su “Rise to Glory”, una joya que balancea a la perfección diferentes tendencias en formato old-school.

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