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Calificación: ¡no existen suficientes números para calificarlo!

Roberto Palmitesta Riveros (dedicado a mi padre Roberto Palmitesta Di Giulio)

Para quienes no lo conozcan, quiero aprovechar esta reseña para presentarles a un gran ser humano y un ejemplo a seguir por el mundo entero: Jason Becker, uno de los más virtuosos de la guitarra eléctrica de toda la historia, quien fuera parte de la agrupación CACOPHONY, integrante de la banda de  David Lee Roth y gran colaborador en los discos solistas de Marty Friedman. Lamentablemente sufrió la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), comúnmente conocida como enfermedad de Lou Gehrig, diagnosticada a principios de los años 90. Los médicos le dieron tres años de vida, pero estamos en 2019 y Becker no solo está desafiando su pronóstico, sino que también es capaz de componer y grabar una obra maestra como «Triumphant Hearts”. Jason es más que un héroe de la guitarra, es un héroe de la vida, un milagro viviente y una lección para toda la humanidad.

Triumphant Hearts más que un disco, es una celebración de la vida, es la demostración del poder sanador que tiene la música, que prueba que el espíritu de lucha cuando está lleno de nobleza y amor puede dar vida a grandes acciones, en este caso hermosas creaciones musicales, del más alto nivel que elevan el espíritu, expresada mediante el género rock, pero fusionando otros estilos como la música clásica, el blues, el gospel y el canto coral. Jason Becker es un genio, está más vivo que nunca, es un ser lleno de luz y nos regala un álbum que llena de optimismo y reflexión a quien lo escuche. Estamos en presencia de una de las más grandes obras para guitarra eléctrica jamás grabadas. Muchos artistas contando con toda la facultad de su cuerpo no tienen la capacidad de hacer un álbum como este, y recordemos que él lo compuso y produjo ¡solo moviendo sus ojos!, gracias al software diseñado por su padre.

Para dar vida a sus composiciones, Becker invitó a algunos de los mejores guitarristas del mundo, incluyendo, por supuesto a su ex compañero de Cacophony, Marty Friedman; además participan Steve Vai, Trevor Rabin, Joe Satriani, Neal Schon, Joe Bonamassa, Uli Jon Roth, Greg Howe, Chris Broderick, Jeff Loomis, Steve Hunter, Gus G, Paul Gilbert, Steve Morse y Richie Kotzen. Todos aceptaron gustosamente formar parte de esta celebración. Estos colosos, combinados con músicos de orquesta, estuvieron invitados a probar y saborear la inmensidad de Jason Becker como creador, haciendo posible una experiencia auditiva divina, emocionante, cautivante, sanadora y hasta cinematográfica.

Jason Becker Uli

El tema homónimo abre esta aventura en forma orquestal, sonidos sinfónicos de gran magnitud, sobre todo un violín que ejecuta solos que pudieron ser de guitarra, muestran que si puedes hacer rock con otros instrumentos no amplificados. Pero luego la orquesta se encuentra con la guitarra del gran Marty Friedman, dando lugar a un detonante musical… y en ese momento a quien no se le ericen los pelos de la impresión y la emoción, es porque carece de sensibilidad.

El magnifico Codany Holiday le da la voz al confesional desgarrador de Becker en «Hold On To Love«, cuya letra hará llorar a cualquiera… es una lección de vida, son sus experiencias cantadas. Al proyectar las profundidades desde las que Becker se adentra en su alma para ofrecerle a sus fanáticos una visión personal, Holiday retuerce sus palabras asignadas junto con un coro de góspel que le da el momento de clímax a la canción, ni hablar de cuando entran los solos de guitarra ¡es indescriptible!

Si hablamos de momentos emocionantes, muchos de los guitarristas invitados convergen en el tema «Valley of Fire«, una suerte de epopeya del Viejo Oeste de 9 minutos, en la que las guitarras se enfrentan en una especie de duelo. Así es este disco, una obra orquestal producto de una mente creativa que en forma cinematográfica hace que el oyente viaje a través del Japón feudal, las tierras altas gaélicas y los mundos de fantasía impulsados por los sueños, en contraste también hay visitas al subconsciente del que nacen las emociones más fuertes. Las guitarras eléctricas, la orquesta y el coro sirven como los pinceles que dibujan tantas maravillas.

El disco no tiene ningún desperdicio, podría llenar un TB hablando de esta obra maestra. Sobresale también el tema «Magic woman» con sus influencias flamencas, en  el que Chris Broderick y Uli Jon Roth se hacen sentir. Joe Satriani deja su huella imborrable en «River of Longing«, compartiendo con el ingenioso progresivo de Trevor Rabin (YES). «Taking Me Back» bien pudo hacer sido parte del álbum  A Little Ain’t Enough de David Lee Roth; “We are One” contiene instrumentos de viento metal más un toque funk que hacen que sea muy entretenida y pegajosa, tanto que hasta el más tieso moverá su cuerpo.

Jason Becker

Gracias Jason Becker por este regalo, gracias por darnos más razones para vivir ¡Dios te bendiga!

PD: debo confesar que lloré varias veces escuchando el disco. Mi padre estuvo en silla de ruedas, paralizado de la cintura para abajo desde 1991 hasta 2013, cuando falleció; yo llevo ya seis años recuperándome de las secuelas del Síndrome de Guillain-Barré, que me tuvo dos años y medio casi paralítico, entre sella de ruedas, andadera y bastones. Entiendo la música de Jason y sé por lo que ha pasado, su música y ejemplo han sido parte importante de mi recuperación física y emocional. Jason: ¡Eres uno de mis héroes!

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