Adriana von Büren

¿De dónde vino tu inspiración para escribir un poema sinfónico de tal magnitud? No lo sé, solo doy testimonio de aquel día en que tu sola, con un violín, retaste al mundo de los escépticos y como toda una virtuosa dictaste una cátedra elegancia, creatividad, imaginación y sobre todo: Buena música. Verte interpretar tu instrumento era como admirar a un maestro de la esgrima enfrentar con su sable a los verdugos mejor entrenados… asesinos de la originalidad.

¿Cómo hiciste para escribir aquella partitura tan ecléctica? Era del presente, pero también del pasado, con mirada hacia el futuro. Esas notas eran testimonio de otros tiempos, observadores del día a día y oráculos del mañana. La sublime belleza extraída del fondo de esas notas combinaba con tu belleza física y conformaban el equipo perfecto que serena hasta los caracteres más tempestuosos.

Tu seguridad en ti misma hace temblar el suelo, tu mirada penetra la hipocresía y tu determinación cruza cualquier tormenta. La única forma de detenerte es que tú misma decidas hacerlo, eres dueña de tus acciones y ya ningunas palabras en forma de dagas pueden herirte. Tu música es inmune a cualquier veneno fabricado con envidia y resentimiento. Todo lo crea el poder del espíritu, la sinceridad de un alma pura y la Fe puesta en Dios. Sigue pintando cuadros románticos, renacentistas, realistas, surrealistas, abstractos o modernos con tu violín y con tu mente, porque todos te van a quedar muy bien y serán exhibidos en las galerías del infinito celestial.

Modelo y fotografía: Adriana Von Büren @adrivonburen

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