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Sifting – The Infinite Loop

El rock progresivo ha cambiado mucho, sobre todo durante los últimos 20 años, desde que se hizo común su fusión con distintos estilos de metal, dando valor a la trillada etiqueta del “prog metal”. No es sencillo hacer algo nuevo e innovar hoy en día navegando en estas aguas “progmetaleras”, pero se agradece cuando una banda, en forma espontánea te sorprende con un disco. Orgullosamente eso sucedió con la banda Sifting y su más reciente producción The Infinite Loop (2019), y digo orgullosamente porque esta banda se fundó y dio sus primeros pasos en Venezuela, aunque actualmente, en su formación el único venezolano que queda en su cantante y guitarrista Eduardo Osuna Gil.

Este cuarteto venía de brillar con su disco anterior Not from here (2017) con el cual hasta giraron con Sons of Apollo, pero con The Infinite Loop superaron todos los pronósticos editando uno de los mejores discos de progresivo en el año 2019. Tiene influencias de Dream Theater y de Symphony X, es indudable, aunque por otro lado, sus riffs también recuerdan al Metallica de Master of Puppets y sus atmósferas y variaciones, en algunos temas evocan a Avenged Sevenfold. Pero lo más relevante es que le han dado brillo a su propio estilo y sonido.

También hay guiños al AOR y al hard (al menos así lo veo yo), pero recuerden que están radicados en Los Ángeles, California. Por otro lado la banda dejó abierto su propio camino con su sonido original y eso reviste un mérito especial. No tuvieron miedo de ir contra la corriente, ni les preocupó oponerse a las etiquetas. Viéndolo desde el punto de vista de que esta banda es liderada por un venezolano, estamos en presencia de uno de los mejores discos de rock con el sello hecho en Venezuela y que de eso no quede duda.

En sus más de 70 minutos de música no hay ningún desperdicio. Agony abre en forma magistral, donde la banda demuestra sin ataduras todo lo que es capaz de hacer. Musicalmente es metal progresivo de alto nivel técnico combinado con poderosos riffs de la escuela thrash, aunque sus atmósferas, melodías y la forma teatral en la que Eduardo canta, traen a la memoria a Avenged Sevenfold (y disculpen que lo reitere pero me parece muy positivo).

Stop Calling Me Liberty y A Critical Affair, son más directas, pero con mucha fuerza y enganche, con ritmos poderosos y melodías envolventes; ambas son ideales para interpretarlas en vivo y mover a la audiencia. Si bien las guitarras sobresalen, ni hablar de la sección rítmica de bajo y batería que se da el lujo de tener esta agrupación, no solo en esta canción, en TODO el disco.

El lado más progresivo se hace sentir en Ghost Of A Lie que cuenta con la participación especial Derek Sherinian en los teclados, quien se volvió amigo de la banda durante la gira con Sons of Apollo. Los solos de este extraordinario tecladista encuentran respuesta la respuesta explosiva en las guitarras de Eduardo y Richard García. En Emotionless Shells también hay abundancia de virtuosismo pero en una onda más neoclásica al estilo Symphony X. Ambos temas deben ser escuchados con audífonos y varias veces para apreciar todos sus detalles (en general todo el disco).

Otro de los aspectos que sobresalen en este álbum es la extraordinaria capacidad e imaginación para componer que tiene la banda, se nota que los cuatro estuvieron bien metidos y compenetrados, aunque Eduardo sea el líder y quien tome la iniciativa, lo bueno es que encuentra respuesta en sus compañeros. Este trabajo en equipo se hace super evidente en el tema homónimo The Infinite Loop que cierra el disco en forma épica con sus casi 14 minutos de duración. Las palabra sobran para describir este último track que para rematar deja colar influencias del prog más clásico a lo Pink Floyd. Aquí el rock progresivo de escuela se encuentra a la perfección con el progresivo más moderno.

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