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Pedro Bernárdez – Tocando en Hessfest 2017 Crédito Dan Weiler

Piensa llegar a la gran pantalla con sus bandas sonoras durante 2019, estrenar varias obras musicales en EEUU y Europa, así como lanzar dos producciones discográficas 

Especial Venezuela Sinfónica

El compositor y pianista venezolano Pedro Bernárdez, actualmente radicado en una de las ciudades más competitivas del mundo musical como lo es Los Ángeles, cerró un 2018 en el que sus composiciones para orquesta fueron aclamadas en países como Francia y EEUU, además de consolidarse como una referencia musical para diversos realizadores cinematográficos en la meca del cine y la televisión. Sin descansar, inicia el 2019 componiendo e ideando proyectos que le aseguran un año muy exitoso, incluyendo el llevar su música para bandas sonoras a la gran pantalla y lanzar dos producciones discográficas.

Durante 2018 fueron estrenadas sus obras Malachite, para piano, escrita para y estrenada en el XX Festival Latinoamericano de Música Contemporánea, en Miami (el festival se llevó a cabo en varios países), y  A Pear, que fue estrenada en París por la Newart Music Euroamerican Sinfonieta el 3 de noviembre, obteniendo los mejores comentarios del exigente público europeo.  En el ámbito cinematográfico, compuso dos bandas sonoras para cortometrajes: Coffeehouse Chronicles: Politically Bi del realizador Stewart Margolis y Two Psychos de Tyler Stanley y Alfie Rivera. Igualmente, varias de sus piezas improvisadas para piano tuvieron su premier a lo largo del año en Los Ángeles, EEUU.

Entre sus planes inmediatos planea lanzar dos producciones discográficas, una de música barroca interpretada por órgano y otra con composiciones originales, de los cuales pronto estará dando más detalles. También piensa seguir impulsando y promoviendo su estudio de grabación, THE BOX, ubicado en Los Ángeles y con el que recibe numerosos encargos para componer música para cortometrajes, comerciales y hasta largometrajes, siendo la gran pantalla uno de sus objetivos principales para 2019.

Sobre la obra Malachite he inventado una técnica para transformar texto en música con precisión exacta, que admite además gran flexibilidad dentro de sus reglas. Los detalles son un secreto de artista. Esta pieza es una “transcripción” de un texto científico en inglés sobre el mineral malaquita por medio de esta técnica, y fue compuesta pensando en la gran pianista venezolana Sylvia Constantinidis”, explicó Pedro Bernárdez.

Pedro Bernárdez – Kat Tuohy Photography

“Por su parte A Pear es una obra para orquesta que fue un prototipo para probar el sistema de transliteración que inventé. Si uno entiende el sistema y escucha con atención se dará cuenta que la obra esconde un texto, un poema absurdista que escribí para la ocasión, que es completamente descifrable letra por letra”, agregó.

El maestro Bernárdez comenzó a estudiar música cuando apenas tenía cuatro años de edad y a los 12 años escribió su primera obra para piano; a esa misma edad sus padres lo inscribieron en la Escuela de Música Lino Gallardo. Ingresó después al Conservatorio de Música Juan José Landaeta y en 2004, al cumplir los 17 se estrenaron sus dos primeras obras: Paropia para piano y orquesta con la Orquesta Infantil y Juvenil del Emil Friedman y una Pieza para Clarinete, encargo del pianista Alfredo Ovalles, estrenada por él junto a una clarinetista durante el festival de piano del Ateneo de Caracas.

Vale recordar    que el maestro Bernárdez ingresó en 2005 al Berklee College of Music, donde estudió composición para música cinematográfica y siendo una carrera de cinco años se gradó en 2007, es decir en la mitad de lo que dura la carrera normalmente. Durante este tiempo estrenó varias de sus obras, colaboró con el artista Pierre Nemoff en dos producciones audiovisuales y fue miembro de la Society of Composers de la universidad. En 2008 regresó a Venezuela para cursar estudios en la Maestría de Música de la Universidad Simón Bolívar, mención composición con los profesores Diana Arismendi, Adina Izarra, Mariantonia Palacios, Abraham Abreu, Eduardo Plaza y Eduardo Lecuna.

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