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Califcación 8,5/10

Con casi 40 años de apabullante trayectoria, Overkill, la banda nativa de Nueva Jersey, traen otra invasión de thrash metal de la vieja escuela: «The Wings Of War» a través  del sello Nuclear Blast. Con 10 canciones y cincuenta y un minutos de duración, su 19º álbum de estudio es la mejor combinación de brutalidad enfermiza y melodía adictiva, así como un balance adecuado entre lo clásico y lo moderno. Es un disco directo, contundente y pegajoso, con composiciones mejor logradas que en sus predecesores. Para dar fe de esta nueva declaración de guerra en forma gráfica hasta exhiben otro increíble diseño de portada de álbum de Travis Smith que generó la idea de cómo nombrar a este disco, con 5 de los emblemáticos cráneos alados de Overkill que se agitan poderosamente preparados para la batalla. Sin exagerar, me atrevo a decir que se trata del mejor disco de Overkill desde Blooblething (2000) o quizá The electric age (2012).

Con la nueva incorporación del reputado baterista Jason Bittner (ex-Shadows Fall, Flotsam And Jetsam, Stigmata), OVERKILL está experimentando una nueva química en esta ocasión, y le da al disco una sensación única al disco. El éxito en la calidad musical de este disco se debe en buena medida a que la composición se canalizó a través de su base familiar, pero ahora tenía una nueva influencia y energía que inspiró a toda la banda. Es así como el resto de la formación clásica y con la que llevan 18 años tocando juntos, conformada por los fundadores DD Verni y Bobby Blitz, junto a los guitarristas Dave Linsk y Derek Tailer se sintieron impulsados a crear una obra de thrash clásico de alto impacto, pero con aires modernos, cuidando hasta los detalles de imágen.

Aunque el bajista DD Verni y el guitarrista Dave Linsk tienen su propio estudio de grabación, con la finalidad de incorporar otras sonoridades, esta vez la banda optó por salir de su casa para grabar la batería con el viejo amigo Joe DeMaio, de Shorefire Studios en Long Branch – New Jersey; además la grabación de la voz se realizó junto a Johnny Rod de Rockland County – New York, y fue acertado el cambio porque Blitz absorbió los sonidos y llenó su garganta con melodías, fonética, agresividad dando vida a letras sucias y hasta dulces (otro elemento que se introduce en forma interesante), desarrollando las canciones de forma orgánica. El trabajo de las guitarras y el bajo si se registró en el estudio de DD, consiguiendo ese sonido sucio, callejero y denso que los caracteriza, aunque muchos solos y melodías tienen un sonido limpio como contraste.

Overkill

El tema abridor del álbum «Last Man Standing» es OVERKILL pateando la puerta con una melodía fuerte y enraizada en la mejor virtud que posee el Thrash, es un preludio de lo que se avecina en todo el disco. Los recuerdos retenidos de esta canción son similares a la vibra clásica de los 80, pero con una sensación mecánica de la nueva era que la actualiza completamente y eso le da un encanto muy particular. El segundo sencillo «Head Of A Pin», es un viaje lírico sobre la decepción y la confianza y musicalmente, la canción recuerda la influencia de Black Sabbath, porque entrelaza riffs y melodías vocales que lo convierten en un verdadero clásico, creando algo realmente especial. Recordemos que Overkill tiene una base más fundamentada en el heavy metal clásico de una forma mucho más evidente que la mayoría de las bandas de thrash metal.

Otro momento relevante del disco viene con el tema  «Welcome To The Garden State», que según Bobby Blitz trata sobre el lugar y la forma en que crecieron, porque esta canción resume la actitud de Nueva Jersey con más de 4 minutos de vibración y ritmos punk. Otras piezas contundentes y cargadas de poderosos riffs son “Believe in the fight”, “Bath shit crazy” y “Distortion”, mientras que en temas como a Mother’s prayer enseñan la versatilidad de Overkill dentro se propio estilo. Pero si hay un elemento inamovible que le da personalidad a las 10 canciones es el bajo de DD Verni, esas pulsaciones graves y llenas de Groove que sacuden el piso y le dan ese aire rebelde a la música están allí siempre; hay que reconocer que con un bajo perfil, este misterioso bajista se ha consagrado como uno de los más importantes del thrash.

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