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Con Angel White by Miriam Franco

El fotógrafo español Javier Cuevas lleva la fotografía del cuerpo humano hacia unos niveles de estética muy sublimes y emotivos, con un manejo de la luz bien espontáneo. Lo interesantes es que este madrileño es autodidacta y le ha dado un toque especial a sus fotografías que en algunos casos evocan el trabajo de pintores pertenecientes a los períodos del romanticismo y del realismo ¿acaso la fotografía en cierta forma no es la evolución de lo que se hacía en otra época con lápices, pinceles, óleos y pigmentos?.

Sus fotografías han sido publicadas en publicaciones de prestigio como Volo Magazine, Modellen Land Magazine, B-Authentique, Kansha Magazine, Jacuzzi Magazine, Fuse, Magazine, Volo Glam y Elegant Magazine entre muchas otras. Se ha especializado en el campo del desnudo artístico femenino, aunque también resaltan sus fotografías de calle, paisajes, moda y hasta de eventos musicales.

En una entrevista que no tiene desperdicio, en la que cada línea de respuesta es un aprendizaje, Javier Cuevas le explica a Cresta Metalica el por qué fotografiar el cuerpo humano al desnudo es tan fascinante y aleccionador. También describe cómo es su proceso de creación y la manera en cómo se puede jugar con la luz, y hasta comenta algunos secretos de su método de trabajo.

Otra parte interesante de la entrevista, que hasta merece un capítulo aparte y que todo fotógrafo y community manger debe leer, es la referente al tema de la censura en redes sociales y medios digitales… en general de nuestra época con todo y la tecnología. De allí cualquier puede tener otro punto de vista basado en sólidos argumentos.

Melanie de Toniy – Delaia Gonzalez

CM: Según su opinión ¿qué tiene el cuerpo humano que lo hace tan especial para reflejar el arte fotográfico? Cuando no existía la fotografía, muchos pintores tenían la misma inclinación.

Javier Cuevas: Bueno, sin duda algo tiene. Si no, no tendríamos esa enorme tradición artística e histórica que viene de tan atrás. Quizás sea la necesidad de autoafirmación que tiene la representación de nosotros mismos. Quizás la búsqueda de aquello que nos falta o desearíamos tener o encontrar. Quizás simplemente nos resulte hermoso de contemplar y de reinterpretar. Tal vez sea un poco de todo esto y más.

CM: ¿Cómo se describe a si mismo cómo fotógrafo? ¿Qué es lo que más identifica su trabajo?

Javier Cuevas: Yo diría que mi base fundamental es estética al tiempo que esencial: busco la verdad interior al tiempo que intento reflejar la belleza del mundo. Busco la fuerza y la energía, la esencia de las cosas, y externamente me centro en todo aquello capaz de conmover de manera positiva al ojo y a la mente.

CM ¿Por qué dedicarse casi exclusivamente a trabajar el cuerpo humano al desnudo y sobre todo mujeres?

Javier Cuevas: Fundamentalmente ha accedido a mi trabajo de desnudo femenino, que es a lo que mayoritariamente dedico mi tiempo en la actualidad, aunque también disfruto enormemente con la fotografía callejera de gentes y lugares, del azar y de la vida cotidiana.

La moda y el retrato también me interesan, pero centrándonos en el desnudo, me parece la mejor manera de llegar a esa esencia natural del alma humana. Desprovisto de todo lo superfluo es como uno se descubre y descubre lo verdaderamente importante de la vida. El efecto de las luces y de las sombras sobre piel y músculos es hermoso, siempre inspirador. Llama a querer saber cómo funciona todo a efectos lumínicos, así como a descubrir mejor los fundamentos anatómicos del cuerpo humano y del movimiento, que siempre me han fascinado desde mucho antes de empezar con la fotografía, pues he dibujado desde niño. De hecho la fotografía fue una consecuencia de querer tener referencias que dibujar.

Evidentemente hay un hecho que también influye: la genética hace que me fije más en el cuerpo femenino que en el masculino. Eso es algo a nivel puramente inconsciente. Y luego en cuanto a transmitir sentimientos y sensaciones, en general el cuerpo femenino tiene mucha más amplitud temática que el masculino. Finalmente y a efectos prácticos, también es mucho más barato organizar una sesión de desnudo que tener que preocuparse de estilismos variados, claro (risas).

Barcelona

CM: ¿Trabaja solo con fotografía digital o la combina con equipos analógicos? Hay fotógrafos que siguen usando rollos y revelado manual, que luego pasan por un trabajo de escaneo. Es similar a los músicos que todavía siguen grabando con cintas.

Javier Cuevas: Trabajo únicamente en digital.

CM: ¿Cuál es su secreto para tener un manejo tan sublime de la luz?

Javier Cuevas: Muchas gracias por sus palabras, la verdad es que no sé si tengo ese manejo tan perfeccionado, pero bueno está saber que gusta. Todo es cuestión de practicar y probar continuamente. Trabajo cada día desde hace años. Supongo que eso afina cómo manejar cualquier situación y característica para mejorar sus resultados.

CM: ¿Qué clase de equipos suele usar en sus sets? Hay quienes solo se defienden con lo que ofrece la cámara y la luz natural.

Javier Cuevas: Si trabajo con luz natural, como mucho uso un pequeño reflector de mano, aunque puntualmente puedo apoyar con un flash de mano si no hay demasiada, y si es con equipo fotográfico en estudio, ya ahí hay más posibilidades de combinar diferentes luces, reflejos, etc, en función del estudio o de la temática de la sesión.

Olexandra Zaporozhets

CM: Por lo visto usted trabaja con mujeres de diferentes edades, con texturas y colores de piel, en vez de optar por las típicas modelos super-delgadas de pasarela. ¿A qué se debe? ¿Mayor búsqueda de naturalidad?

Javier Cuevas: En realidad no tengo un prototipo físico de mujer que me interese. La belleza es amplia en sus variantes. Sólo hay que saber apreciarla. Todas las modelos con las que he trabajado, y también con las que lo haré, comparten algo que va más allá del físico, si bien también tienen esa belleza eterna que a mí me parece esencial como complemento a la  magia interior que es la que hace que me fije en ellas. Tienen esa cualidad innata que no sabes cómo explicar muchas veces pero que aprecias si te fijas. Melanie De Toni es un buen ejemplo: A su belleza exterior evidente une un mundo complejo, sereno, intenso y a la vez calmado, lleno de energía positiva y de ganas por crear y transmitir. Alguien como ella es un verdadero tesoro para cualquier creativo.

La naturalidad es fundamental. En las sesiones suelo dejar ese espacio a capturar momentos espontáneos, risas, sonrisas que van apareciendo sin haberlo planeado. Posar está bien y se pueden hacer cosas increíbles, pero ese encanto de lo natural es único.

He trabajado con modelos que también trabajan o lo han hecho en pasarela, aunque en general trabajo con modelos freelance, con las que se pueden hacer distintos tipos de enfoques. Las agencias de modelos sólo ceden la posibilidad de trabajar con sus modelos si trabajas tal y como ellas dictan para que el resultado sea acorde a sus parámetros. Eso no quiere decir que no lo vaya a hacer en el futuro o que el tipo de modelos de agencia no me interese. Todo depende de la persona y del proyecto.

Cada trabajo tiene sus exigencias y está encorsetado por ciertas características propias. Evidentemente el posado de pasarela implica ciertas exigencias de guión que no dejan normalmente espacio a la efusividad. Más bien es un trabajo contenido, pero eso no quiere decir que las modelos de pasarela sólo sepan trabajar así. Lo hacen según esas normas porque es lo que se les pide. En otro ámbito y con otras reglas, trabajarán igualmente bien a lo que se les requiere como buenas profesionales que son.

Caballos País Vasco

CM: Revisando un poco su web, su trabajo es mayormente en interiores (indoor) ¿piensa trabajar más en exteriores para buscar una combinación del cuerpo humano con el paisaje natural?

Javier Cuevas: Es cierto, la mayoría son en interior. Al principio hice mucho trabajo en estudio. Luego amplié el abanico a otras localizaciones interiores. He hecho alguna sesión en la playa y alguna otra en zona montañosa (por cierto, pendiente de seleccionar y de editar aún) y querría repetir si es posible.

Normalmente es más sencillo organizar algo cercano al lugar en que trabajas o vives, o simplemente alquilar un estudio, pero sin duda la comunión entre la naturaleza en espacios abiertos y el cuerpo humano es enriquecedora y muy estimulante.

CM: El trabajo que realizó con la modelo Anastasia, usando aceite, leche y miel es sorprendente. ¿Piensa hacer algo similar en el futuro? Los líquidos se prestan para contrastes de luces, colores y búsqueda de texturas.

Javier Cuevas: Muchas gracias de nuevo, muy amable. Eso es. Esas texturas y esas formas que se crean al azar con elementos como los que apunta son realmente maravillosos. Muchas veces surgen las ideas de repente, y unas llevan a las demás. No descarto repetir con alguno o con varios de ellos. Y veremos con qué más se me ocurre combinar en adelante.

CM: Otra cosa que me gustó de su trabajo es que no solo se enfoca en las partes íntimas femeninas y en el rostro. También le saca partido a otras partes de la anatomía como caderas, cuello, etc. Hay fotos que más bien resaltan el cuerpo como un todo.

Javier Cuevas: Sin duda el cuerpo humano es maravilloso, y un lugar increíble por descubrir y donde redescubrir continuamente. Un cuello elegante, unas manos largas y finas súper expresivas, las marcas de un hueso de la cadera, la curva natural de un labio, o las sombras de la propia figura son tan interesantes o más que lo que normalmente vemos en fotografía o a lo que estamos más acostumbrados. Forma parte de la magia de cada uno encontrar esa magia en los demás. Aunque sea en los pequeños detalles o gracias a ellos.

Roarie yum

CM: ¿Qué opina del exceso de censura en redes sociales? Y ¿qué hace falta para que la sociedad vea con tanto tabú los desnudos artísticos? Trabajos como el suyo hace que injustamente muchas modelos sean llamadas prostitutas y otros insultos similares.

Javier Cuevas: En muy pocos años hemos pasado de pensar que todo iba a ser más libre, más democrático y abierto de miras a esta sociedad mojigata, temerosa y odiosa en el aspecto de la censura social. La evolución parecía hacer pensar que en ese aspecto todo iba a mejorar, y ha sido justo lo contrario.

De niño las películas en España tenían un código de censura para determinar la edad necesaria para ser vistas. Eso se eliminó siendo yo aún niño. Era un vestigio del pasado y de una sociedad muy conservadora y con fuertes influencias religiosas tradicionales. Se pasó a una sociedad en la que se podía ver desnudo o semidesnudo en la tv pública, por ejemplo, sin que eso provocase un rechazo o una oleada de protestas. Y nadie se traumaba por verlo. Era algo natural, te podía gustar o no, pero cada uno elegía si quería verlo. Ahora parece que hay que pedir perdón por pensar, sentir o publicar cosas diferentes a las que otros no quieren estas expuestos. Se olvidan que ese sentir suyo no es compartido por otros, y que esos otros no los obligamos a verlo. Si no quieres ver la tv, apágala.

El tema con los menores es diferente. Hay una ley específica para protegerlos, y está bien que exista. Es necesaria, aunque la realidad no se ajuste demasiado a la letra de la ley. Pero una cosa está clara: si no quieres que tus niños no sean expuestos a cierto material, controla lo que tus niños ven, a lo que pueden acceder. Es responsabilidad de los padres hacerlo, así como guiarles en el camino de la vida para que sepan lo que están haciendo y las consecuencias derivadas de ello.

CM: Entonces ¿las cosas han empeorado?

Javier Cuevas: No hay respeto ni equidad. No hay un verdadero sentimiento de convivencia en el que cada uno sea libre de vivir su propia vida respetando al vecino, y eso cala a todos los niveles. Una sociedad madura y responsable debe de tratar a sus ciudadanos como lo que son: ciudadanos de pleno derecho, adultos que deciden por sí mismos lo que más les conviene, sin que nadie les pastoree en su propio bien. Decisión y asunción de responsabilidades son la columna vertebral de ese tipo de sociedad que ahora mismo no está muy extendida en el mundo, porque además esa gente censuradora que gusta tanto de decir a los demás cómo vivir su vida, no gusta de recibir el mismo trato.

Un problema de las redes sociales y su censura es que se les ha dado una dimensión que en realidad no tienen. Antes de las redes las opiniones se compartían en periódicos, libros, radio, comentarios de taberna, entre amigos o conocidos, en el trabajo…y eran simplemente opiniones. Cada uno tiene una. Ahora en las redes nos encontramos con que mayorías, grupos (o minorías ruidosas) vierten sus opiniones como si tuviesen que sentar cátedra, irrespetuosamente. Y ciertas personas o grupos ceden a esa presión. Si no cedían antes de las redes, ¿por qué deberían hacerlo ahora? Uno de los mejores presentadores de tv en España, Antonio Gasset Dubois, que dirigió y presentó el programa Días de Cine para TVE, conocido por sus máximas llenas de lógica, sabiduría y humor, decía: “Tu opinión es sagrada. Y la mía también” Una frase que se me quedó grabada.

CM: ¿Los tabúes ancestrales siguen allí en pleno siglo XXI? Con todo la tecnología y las redes sociales, para que por otro lado se han fortalecido.

Javier Cuevas: Los tabúes son costumbres adquiridas. La cultura no es algo escrito en piedra y todo fluctúa y evoluciona. Es básica la educación desde niño. La visión de un mundo en el que valorar las cosas importantes y fundamentales: la belleza, la paz, la tranquilidad, el desarrollo personal, la imaginación, el pensamiento crítico…la amplitud de miras y el respeto…Todo eso ya está aquí. Solo que el ruido de fondo a veces no nos hace capaces de verlo con clarida.

Hay que ayudar a la gente a saber madurar y a ser menos cerrados. Mentalidades de adolescentes en cuerpos adultos hay demasiadas. Y todo se basa en el respeto a uno mismo y al de al lado. Redes como twitter marcan muy bien cómo trabajar: seleccionas lo que quieres ver a efectos de contenido y el tipo de contenido que generas, y cada uno elige su opción libremente.

Retrato Anastasia Nasarkina

CM: Retomando la pregunta inicial, el problema también es la ligereza a la hora de juzgar, juzgar es como un deporte, en este caso con insultos y críticas fuertes al modelo y al fotógrafo.

Javier Cuevas: El concepto de ataque gratuito, innecesario e injusto está arraigado en las mentes pobres y cortas de miras, que en realidad no tienen a dónde acudir porque su vida no tiene ninguna riqueza ni alegría a la que agarrarse. Al sentirse mal, intentan que otros se sienten peor que ellos para tener una sensación de poder y de control. Alguien con una vida interior rica, con posibilidades inmensas en su alma y en su corazón, está demasiado ocupado construyéndose a sí mismo como para utilizar su tiempo y su energía en hacer sentir mal a sus semejantes. Está sencillamente usando su tiempo en ser feliz.

Los insultos que menciona son una parte de esto que acabo de comentar, y aquél que se sienta en esa línea debería pensar si no sería mejor usar su tiempo en alcanzar sus propias metas y en cuidarse a sí mismo que en malgastar así todo ese potencial, porque además las modelos no son prostitutas, pero aunque lo fuesen, siguen siendo personas, y como tales, sin importar la profesión que ejerza uno, el respeto, la comprensión y la educación están por encima de todo.

CM: ¿Cuán delgada es la línea que divide un trabajo artístico de un trabajo vulgar?

Javier Cuevas: Responder a esto quizás sea un poco pretencioso por mi parte. Todo el mundo tiene un criterio propio a la hora de decir lo que le gusta y lo que no, y lo que puede ser vulgar o no, independientemente de que hablemos de pornografía o simplemente del nivel de un trabajo. Se puede hacer pornografía (que no es más que la expresión gráfica o escrita de una actividad sexual) siendo elegante. Depende del enfoque y de la sensibilidad, y sobre todo influye que uno quiera cuidar lo que expresa, que no se conforme con lo primero, que trabaje continuamente para mejorar, que se exponga a trabajos de gente que es mucho mejor que uno mismo. Influye sin duda el tener esa sensibilidad especial que quiera mostrar en su trabajo y en la manera en que respira, que haya un enfoque creativo que haga ver en el espectador no sólo un cuerpo bonito, sino una expresión, un alma, un sentimiento. Si eso llega, quizás no sea arte en sí mismo, pero sin duda conseguirá lo que el arte busca, que es transmitir, llegar al espectador o al lector con algo que le mueva por dentro y le haga plantearse cosas, aunque sean muy básicas. Si eso es así, al menos no habremos errado por completo.

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