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Calificación 7.5 / 10

Debo admitir que pese a que he comprado varios de sus discos, Grand Magus no me había terminado de convencer hasta que lanzaron Wolf God su nueva producción discográfica. Lo mismo me sucede con Powerwolf o con Volbeat, son excelentes bandas, pero no terminan de cautivarme. Pero lo nuevo de Grand Magus si es un golpe acertado y lleno de riffs épicos del heavy metal clásico. Quizá también, de su última etapa, quizá está sea su producción más madura y ambiciosa; vale destacar que a lo largo de los años, su sonido ha cambiado de un enfoque centrado más hacia el doom a un estilo más épico-triunfalista en la onda Virgin Steele – Manowar.

Wolf God, se encuentran repitiendo refranes familiares e ideas similares a las que propusieron en sus trabajos previos, ese es el problema, lo reiterativo, pero esta vez la música tiene más progresión, variedad y fuerza. Es un golpe al 100% en el pecho de majestuosos riffs, son una ametralladora de riffs y ritmos arrastrantes producidos por un trío de músicos talentosos y de gran trayectoria, dirigidos por J.B. Christoffersson, quien además canta con mucha pasión.

El viaje de gloria comienza con el tema – título, y cuando esos riffs pesimistas y pesados ​​llegan, anunciados por los tambores de la guerra, la batalla del Gran Mago está por comenzar.  En «A Hall Clad in Gold«, el tono casi barítono de Christoffersson efectivamente aprovecha su sonido masculino para una oda áspera y estoica, asemejando al juntarse con todos los instrumentos,  una medición de la espada y el pesaje de hachas. El coro está hecho a medida para corear en los conciertos. Varias otras canciones también se aferran a esta exitosa fórmula. «Brother of the Storm» suena épica y pletórica, mientras que «Dawn of Fire» saca todos los elementos del metal épico, pero también tiene un riff que cualquiera juraría haber escuchado en otro álbum de Grand Magus o… en alguna otra banda de classic rock.

«Glory to the Brave» es perfecta para las listas de reproducción con un coro grande y entusiasta, y «Untamed» es bastante justa con una de las mejores canciones y más logradas del disco. En “Spear Thrower» la banda aumenta la urgencia para ser pegajosa en melodías y coros. Aunque me gusta la mayor parte de Wolf God,  más que varios de sus trabajos previos, es imposible no darse cuenta de que la banda está en una rutina creativa y plagiándose a sí mismos, por un lado es válido, después de todo es su música, pero por otro…

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