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El pasado 8 de noviembre arribó a las distintas salas de cine del mundo el largometraje, “Doctor Sueño(Doctor Sleep), una pieza visual que funge como una secuela de aquel clásico de los ochenta de Stanley KubrickEl Resplandor(The Shining), el cual estuvo inspirado en ese famoso libro de Stephen King que llevaba el mismo nombre de la película, y exhibía el conflicto interno que el autor padecía  dentro de su vida por los problemas  que tenía con la adicción al alcohol.

La nueva versión de Mike Flanagan, no queda exenta de ese personalismo y realismo mágico que matizaba la versión de Kubrick basada en el texto de King. Sin embargo,  cuenta con un maridaje mucho más interesante al plantear la pugna que existe entre  Danny Torrance (protagonista del primer largometraje) y Abra (niña que tiene los mismos dotes que Danny), contra una serie de demonios de una secta que se quiere apoderar de la energía que ellos irradian y sus poderes psíquicos.

Haciendo referencia al tema de la mitología griega con el rol de sus protagonistas, los cuales están basados en los atributos de la hija de uno de los reyes de Troya conocida como, Casandra,  un personaje que poseía el don de la profecía y la cual tuvo que enfrentarse a una serie de dolores y frustraciones, porque nadie creía en ella, era incomprendida y evidentemente rechazada.

A su vez, hace alusión al tema de la metafísica, el esoterismo y aquellos actos de liturgia mágica que no son aceptados por la sociedad, y que pueden ocasionar una serie de infortunios en quien sea víctima de un trabajo de magia negra.

Dista mucho de la primera parte que muchos conocieron en los ochenta, y eso  ha tenido como consecuencia una serie de críticas que ponen en tela de juicio la calidad del largometraje. No obstante, hay aspectos que rescatar de la pieza que dirige Mike Flanagan, porque sigue de manera más fidedigna la trama original y plantea un universo, en el que los personajes deben interactuar con la soledad, la muerte,  la maldad, el rechazo, y los enigmas que los extrapolar a sus miedos más primitivos.

También hay que exaltar el trabajo de planos, efectos especiales y la dirección de fotografía, porque pone en contexto al espectador e impide ser esquivo ante los temores y peligros que viven Danny y Abra.

Sin duda alguna, es una trama bien particular en la que los antihéroes también sufren y deben pagar por los daños cometidos,  exaltando lo que decía Stephen King en su libro “la realidad hace monstruos humanos, para convertir los lugares en inhumanos”.

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