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La exposición se inauguró el viernes 1°de febrero, con un ameno brindis y su galería exhibirá durante todo el mes. El artista plástico representará a Venezuela en “The Art Expo New York 2013”

La Couleur et les formes, es el nombre de la muestra que el artista plástico ALFREDO SALAZAR exhibe actualmente en los espacios de La Alianza Francesa de La Castellana- Caracas, con el  apoyo de la Embajada de Francia, quienes constantemente promueven interesantes encuentros artísticos. El merideño, quien juega con la geometría y lo armónico, inauguró el pasado viernes 1° de febrero, con un ameno brindis,   la galería que se encuentra abierta al público durante todo el mes de febrero.

Pinturas que pasaron a ser esculturas, tras su mezcla, generando además figuras esféricas, son parte de las obras de ALFREDO SALAZAR que se pueden disfrutar en los espacios de La Alianza Francesa- La Castellana (Av. Mohedano entre la 1era. y 2da. transversal).  El artista plástico, emplea técnicas de impacto artístico, con las que logra desplazar sus creaciones del planobidimensional a lo tridimensional, tal como los cubistas.

 ALFREDO SALAZAR, luego de esta muestra tan interesante, se trasladara en el mes de marzo a USA, específicamente a la ciudad de New York, donde representará a Venezuela en “The Art Expo New York 2013”.

 El color y las Formas también invita al público a vincular lo que está viendo con sus propias vivencias y sobre todo a ese intento por emanciparse y encontrar la reflexión que permita retomar la senda de la auto-reconciliación, son obras muy hermosas y dignas de admirar, que han recibido críticas muy positivas. Una de sus esculturas, engalana la entrada del nuevo Hospital Pérez de León en Petare, y en alianza con la empresa Toyota, cada concesionario a nivel nacional, luce una obra del artista plástico merideño ALFREDO SALAZAR.

Para conocer más de ALFREDO SALAZAR

Redes sociales

Web

www.alfredo-salazar.com

Facebook

http://www.facebook.com/alfredo06salazar

Twitter

@salzarj

 

Artículo de: Jorge David Peralta

Premio Nacional de Literatura

 UN ACTO DE RUPTURA: Las fronteras de una sutil simplicidad

 La obra de Alfredo Salazar, excelente Artista Plástico, buen amigo, encarna la milenaria pasión del hombre por la simbología, como recurso expresivo, y su ambición por acceder a una comprensión finita del cosmos. Todas las culturas ancestrales, de una u otra manera, nos han legado su experiencia más íntima a través del lenguaje simbólico. “Todo arte es a la vez superficie y símbolo”, escribió Oscar Wilde. Como cosa natural, Alfredo, no escapa a este hecho y trata, metódica e intuitivamente, de expresar su idea o concepto del mundo, sus emociones y su sentimiento espiritual, a través de una simplificación de la forma y del color; una simplificación del discurso visual, pero jamás del alcance e impacto que ejerce sobre el espectador-observador. La obra, sin lugar a dudas, refleja la animosidad del autor en el momento cumbre del acto creativo y su intento por hallar el balance o, lo que es igual, la complementariedad de los opuestos: tesis-antítesis. El uso y disposición de uno u otro color, el tamaño y proyección de los planos y segmentos (módulos) no son el resultado de una actitud caprichosa o arbitraria. No, son el efecto inmediato de una premeditación calculada, de un acto de ruptura; son el reflejo de la subjetividad del autor, de lo que ocurre en su mundo introspectivo (interior), en esa parte inexplorada del subconsciente que motoriza actos de conciencia mayor, y de su persistente búsqueda por una perfección discreta con signo y nombre propio.

 Su obra, ecléctica y simbiótica, enmarcada juiciosamente en los estándares de la <<Pintura de Acción>> –Action Paint-, es un esfuerzo permanente por encontrar el punto de equilibrio en un universo caótico, invadido por desilusiones y contradicciones, que lleva a la vida y al hombre a horizontes extremos. Todo esto, en fragante complicidad con su genio creador y su profundo amor por el arte, hace de su obra una realidad visual rica, dinámica, desbordada, sugerente, donde su genio creador se desbloquea y saca a la luz su mente inconsciente y donde cada elemento juega un rol o papel protagónico. En la obra de Alfredo ocurre un hecho incitante: nada falta, nada sobra, todo encaja a la perfección en una bella armonía no sólo visual sino estructural.

 Por ello no es sorpresivo encontrar el círculo, la esfera, como elemento central de su obra, pues representa la forma más natural; es la forma que contiene todas las demás formas, es la forma básica de la materia: el “Huevo Cósmico”. De forma tal que se convierte en el elemento integrador, el que fija la integridad del discurso visual. Su obra muestra una realidad sensorial donde cada cosa no es voluble, dejada al azar, si no que posee un orden elemental gobernado por los principios de la composición.

 Para el espectador, novel o veterano, la obra de Alfredo resulta una experiencia placentera. No por la diversidad de sensaciones que recrea, sino por la musa que invade cada centimetraje visual de sus creaciones. El espectador se encuentra atado, por omisión o voluntad, al reflejo de sus propias vivencias, de sus confusiones emocionales y, sobre todo, de su intento por emanciparse y encontrar el eslabón perdido que les permita retomar la senda de la auto-reconciliación.

 Alfredo Salazar, en su intimidad consciente, busca, incesante y persistentemente, desgarrar el adoctrinamiento estético y emanciparse de las cadenas invisibles de lo tendencioso. Trata de procrear un nuevo amanecer artístico que, de la mano con sus conocimientos del arte e interpretación de la vida, le lleve a innovar y, bajo esta vía, encontrar el camino, su camino, de su propia  personnalité artistique –personalidad artística- . De esta forma, su hipótesis de trabajo, sobre la posibilidad de extrapolar la aparente rigidez de los universos visuales a un único universo de expresividad, queda validada en el modo como los elementos en síntesis interactúan y dan lugar a un parto visual cautivador.

 Alfredo Salazar ha hecho lo que pocos: llevar la forma y el color a las fronteras de una sutil simplicidad.

 

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