Venezuelan Roots: música venezolana con identidad multicultural

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Foto por: Félix Ríos

Los músicos venezolanos, donde quiera que estén sobresalen y dejan su huella cuando se trata de interpretar la música tradicional venezolana y el jazz con sabor criollo, ejemplo claro es un nuevo ensamble que nació de la iniciativa del baterista tachirense Julio D’Santiago, quien reside en Ginabrea, Suiza, desde hace muchos años  y quiso armar una agrupación de tipo all-star con músicos venezolanos que viven en varias partes del mundo: se trata de Venezuelan Roots.

Esta novedosa agrupación está conformada por Julio D’Santiago en la batería y percusión (Ginebra, Suiza), Leo Rondón en el cuatro (París, Francia), Manuel Rangel en las maracas y Eddy Marcano en el vioín (Caracas, Venezuela), José Layo Puente en el contrabajo (Pittsburg, EEUU) y el pianista Badén Goyo (Nueva York, EEUU). 

Venezuelan Roots acaba de ofrecer dos exitosos conciertos, el primero en Londres, Inglaterra y el segundo en Ginebra, Suiza, ciudad en la que luego los seis integrantes se establecieron por varios días para grabar el disco debut, que posiblemente será lanzado al mercado en septiembre de este año en formato CD, Vinyl y digital.

Desde Suiza, Julio D’Santiago conversó con Cresta Metálica para ofrecer los detalles sobre cómo se dio el encuentro de estos seis talentosos músicos. También brinda un adelanto sobre el contenido del disco, comentando al mismo tiempo cuál es la filosofía y el objetivo de Venezuelan Roots.

CM: ¿Cómo nace el proyecto Venezuelan Roots?

Julio D’Santiago: Venezuelan Roots nace de la inquietud de reencontrarme con Eddy Marcano luego de 27 años, aprovechando también que su bajista José Layo Puente es otro gran amigo quien viene de la misma ciudad que yo: San Cristóbal. A Layo tenía más de 20 años sin verlo. Entonces tomando en cuenta que ellos vinieron a Europa el año pasado les propuse hacer un concierto que salió muy bien, luego pensamos en hacer algo más allá de una presentación y surgió la idea de grabar. Las ideas se fueron consolidando y nació formalmente la idea de hacer una grabación, entonces quisimos darle nombre al proyecto, inspirado en unas ideas que yo tenía guardadas desde hace tiempo con la música venezolana.

CM: ¿Cómo los lograste contactar y unir a todos estos músicos tomando en cuenta que cada uno tiene una agenda muy compleja?

Julio D’Santiago: Lo primero fue reunirnos Eddy, Layo y yo después de tantos años. Luego quise integrar a Manuel Rangel a quien conocí gracias a Layo, necesitábamos un maraquero en el grupo, Manuel es uno de los músicos más innovadores y creativos que he conocido últimamente, de hecho él es el maraquero de varios proyectos que estoy realizando. Luego me enfoqué en buscar al cuatrista y fue Manuel quien me recomendó a Leo Rondón, nacido en Yaracuy pero criado en Mérida y quien reside actualmente en París. Luego vino la pregunta de quién podría ser el pianista. Yo quería un pianista para darle un color venezolano pero al mismo tiempo un toque jazzístico a la propuesta, entonces Eddy me propuso a Baden Goyo, un joven muy talentoso que vive en Nueva York y está sobresaliendo con apenas 26 años de edad. Eddy lo contactó y de inmediato se puso a la orden.

CM: ¿Cómo se ha dado el aporte de cada integrante al grupo?

Julio D’Santiago: Somos seis, cada músico a parte de la amistad aporta el potencial creativo que tiene con cada instrumento para con la música venezolana. Si te hablo uno a uno, para mi Eddy Marcano es uno de los padres del violín contemporáneo y venezolano de los últimos tiempos, y así yo lo presento a él en los conciertos, inclusive me atrevería a decir que es uno de los más importantes de la historia musical venezolana. Layo es un músico muy sólido debido a su experiencia con el contrabajo dentro de la música tradicional. Manuel es muy innovador y alguien que le ha subido el nivel a las maracas, llevándolas muy lejos como instrumento. Leo Rondón forma parte de la evolución que ha tenido el cuatro en los últimos años y a nivel creativo no tiene límites. Baden Goyo representa a la nueva propuesta musical venezolana que representa el aporte del jazz.

Foto por: Félix Ríos

CM: ¿Qué nos puedes decir sobre la filosofía y la dirección musical de Venezuelan Roots?

Julio D’Santiago: La filosofía del grupo es hacer música venezolana desde el extranjero, influenciada por todas las culturas y distintos estilos musicales con los que hemos convivido los distintos integrantes. No quisimos hacer un disco de música venezolana como si estuviéramos viviendo en el país, porque considero que allí se están haciendo cosas muy originales y de muy alto nivel, entonces no quería entrar en una especie de competencia, más bien todo lo contrario, buscamos una identidad foránea a la que aportamos quienes hemos vivido afuera y quienes hemos estado girando por el mundo todos estos años.

CM: ¿Cuál es el objetivo que se plantean a mediano y largo plazo?

 Julio D’Santiago: Queremos concretar varios conciertos aunque el objetivo más inmediato era grabar el disco y ya lo hicimos para luego asentar una propuesta de música venezolana pero hecha desde el exterior. Quise que el punto de partida de este proyecto fuera nuestra música tradicional pero con la que luego se pueda viajar a través de otros estilos que sirvan de influencia por ejemplo por el jazz y la improvisación, para luego conseguir colores distintos, que hablen de otro discurso de nuestra música que es muy rica y que tiene muchas posibilidades para desarrollar.

CM: ¿Cómo está conformado el contenido del disco? ¿Cuál fue el criterio de selección del repertorio?

Julio D’Santiago: Cuenta con un repertorio completamente original, compuesto por los integrantes del grupo, reforzado por amigos y colaboradores venezolanos. Se contó inicialmente con 25 temas propuestos y de los cuales se hizo una rigurosa selección. A nivel de estilos es muy variado: merengues, valses, joropos, danzas y ritmos afro-venezolanos. Los músicos han dejado claro que no se trataba de grabar un disco de 100% de música tradicional, sino de confrontar con las influencias a las que han tenido acceso viviendo y tocando en el exterior como el jazz, el Word Music y la improvisación. Hay un tema que yo aporté al cual decidí llamar “Pajarillismos” porque se trata de un pajarillo impresionista, es decir: da la impresión de un pajarillo pero sin tocarlo y este tema es un ejemplo de lo que buscamos con el sonido y el estilo del disco.

CM: ¿Quién trabajó como productor del álbum y cómo está conformado el equipo técnico que los acompañó en la grabación?

Julio D’Santiago: Yo me encargué de la producción con apoyo de instituciones como la Escuela Internacional de Ginebra, los Atelieres de Musicología y con la ayuda de colegas músicos que nos ayudaron con toda la logística. El ingeniero que trabajó con nosotros fue nada menos que Alejandro Lovera. En la parte gráfica contemos con un excelente trabajo del fotógrafo Félix Ríos.

Quisiera agregar que este proyecto se ha dado gracias a las ganas de trabajar juntos, cada uno se ha pagado su pasaje, estos esfuerzos que han hecho los músicos en forma espontánea se deben a la amistad que existe entre todos. Es una reunión bastante difícil de lograr debido a las barreras geofísicas y a los costos.