A todos los que huyen

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A todos los que viven con miedo, viven pensando sin impulsividad cada pasó que dan, calculan y recalculan la velocidad, la distancia y el tiempo como si la vida fuera un problema de física quántica. Este texto es para ustedes…

Las mejores cosas de este mundo son onduladas… ¿No lo has notado?

El mar y sus ondas, olas que suben y bajan, vienen y van dejando dibujos de montañas en la arena, borrando huellas profundas que de un momento a otro se desvanecen bajo ese constante manto de espuma blanca.

El cuerpo de un amante, curvas que seducen debajo de dedos que esculpen ese mismo cuerpo que recorres una y otra vez arriba abajo de abajo arriba. ¿O qué no es acaso las curvas de ese cuerpo lo que te vuelve loco?

Por algo las líneas que dibujan la vida en un hospital no son precisamente rectas son subidas y bajadas infinitas por las que todos luchamos segundo a segundo.

En el arte, Vincent Van Gogh mi artista favorito no pintaba líneas perfectamente rectas pintaba espirales que dibujan el aura de estrellas sobre bosque de pinos también ondulados, campos de trigo bailando al son del viento, lirios y girasoles que no fueron calculados.

La lengua, el beso que te adentra al mundo infinito del que no sabes cómo salir, ese beso de verdad que te eriza todos los vellos, y te calienta el vientre sin más, besos que salen como ríos nacientes desde el manantial de ganas que guardas en el pecho y que no dejas salir por miedo a la caída de agua.

Los círculos dentro de tu taza de café en la mañana cuando la soplas para que se enfríe un poco, para darle ese primer sorbo que cae ondulado por tu faringe y te hace despertar dilatando levemente tus pupilas de gusto, de placer por el sabor. Al mismo tiempo el aroma humeante que respiras que entra en las fosas nasales para llevar al resto de tu cuerpo la señal de que ese sorbo de café esta próximo, esas, esas también son ondas emergentes.

Los impulsos generales de tu cuerpo son ondas de energía cerebral que te hace mover desde los dedos hasta el corazón.  Las ondas sonoras que producen la música que te gusta, que te hace bailar aunque no lo hagas muy bien, o que te despierta nostalgia y tristeza por un recuerdo guardado tras esa onda sonora.

La vida es hermosa… llena de ondas, la vida es perfecta si te arriesgas a tener subidas y bajadas, a vivir el susto en una montaña rusa o el relax de un spa, la molestia que te cause alguno puede intensificar el disfrute en  el cigarrillo del break a media mañana. El amor es la onda más amplia en el mundo según mi parecer, duele, pesa te tumba, pero también te eleva como una droga hasta el cielo, y yo he estado en ese cielo y aunque no sea eterno allí es donde aprendí que nunca me cansare de esta vida y sus olas, sus montañas, cuerpos, arte, café con aroma, soplar ese café, la música, el baile, los latidos y mis impulsos, sobre todo mis impulsos a ellos les debo todo, y si te atreves a ti también te va a encantar.

Con amor Katy.

Katherine Marull - Barcelona Intima


Por: Katherine Marull

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