Ritmos afro-venezolanos adaptados a la batería por Miguel Hernández e Hildemaro Álvarez

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Venezuela es uno de los países del mundo con la mayor riqueza a nivel de percusión, se pierden de vista todos los ritmos que existen y para cualquier investigador, por muy riguroso que sea, le será difícil dar una cifra aproximada. Hace 10 años, el consagrado baterista, Miguel Hernández, junto al afamado pianista Hildemaro Álvarez, lanzaron al mercado el libro “Ritmos Afro-Venezolanos para la Batería, Vol. 1”, con el cual hicieron historia por ser la primera publicación instruccional en Venezuela que abordó la enseñanza del cómo adaptar las distintas tendencias de la percusión al kit de batería. Sus autores nunca imaginaron el éxito que iban a tener, ya que se vendió muy bien en varias ciudades del país y la respuesta con la segunda edición también ha sido muy positiva.

Ambos artistas decidieron lanzar una segunda parte, que ya está  disponible en las plataformas digitales de Latinoamérica, complementando y ampliando el trabajo anterior. Este nuevo texto estudia y analiza siete ritmos más para llegar a 14. Además de ser una valiosa herramienta para bateristas, percusionistas y productores, también sirve como biografía histórica y de consulta debido a que fue objeto de una minuciosa investigación.

En total el libro enseña 14 ritmos diferentes de la percusión afro-venezolana a través de 200 ejemplos, 200 archivos de audio, 10 temas originales con música escrita para bateristas y percusionistas, que también complemente el trabajo de compositores y arreglistas. Lo más valioso es que las enseñanzas pueden adaptarse a las diferentes tendencias musicales autóctonas de varios países de todo el continente americano.

En una extensa y detallada entrevista, ambos músicos le cuentan a Cresta Metalica cómo fue el proceso de redacción e investigación de esta segunda edición, además de explicar las ventajas, los beneficios y los usos que el texto puede tener. Ofrecen sus interesantes opiniones sobre el valor y la importancia que tiene como documento histórico y de consulta, opinan sobre la necesidad de contar con documentos instruccionales en Venezuela, comentan cuáles son los ritmos abordados y hasta adelanten cuáles son sus planes futuros.

Miguel Hernandez e Hildemaro Álvarez

CM: ¿Cuáles son las diferencias principales entre la primera edición y esta segunda parte?

Miguel Hernández: Básicamente está segunda entrega, es una extensión de la primera que incluye 7 ritmos más que la anterior, sin embargo, igual muestra los 7 ritmos del primer libro con correcciones y ampliaciones en la información de ese primer ejemplar.  En total se presentan 14 ritmos.

Hildemaro Álvarez: En principio esta segunda parte presenta más ritmos y cierra lo que consideramos como “La Suite de los Ritmos Afrovenezolanos más representativos de nuestro país”, así que quien estudie el libro con entusiasmo y a profundidad podrá al final presumir de que conoce a fondo nuestra cultura rítmica.

Luego, dado el éxito que tuvo la primera parte y del reiterado interés de muchos de nuestros alumnos, e incluso colegas, de querer profundizar en la historia y tradiciones vinculadas con los tambores, decidimos brindarle al lector más de nuestra investigación etnomusicológica presentándole en esta oportunidad más información relacionada con las localidades, las fiestas patronales, la construcción de los instrumentos, sus principales cultores, e incluso en algunos casos nos atrevimos a presentar parte de la perspectiva social que ha determinado la evolución tan particular de los golpes de tambor en una zona específica. Hay aspectos históricos que están detrás de nuestra tradición rítmica que son sumamente interesantes y que al conocerlos facilitan y complementan la comprensión plena de un golpe de tambor.

CM: ¿Por qué demoró más de 10 años sacar la segunda parte y qué los motivo a sacar este libro? ¿Qué los inspiró?

MH: Definitivamente nuestra polirítmia venezolana es exageradamente extensa, por lo cual,  he pensado en sumar bloques de 7 ritmos para ir agregando ejemplares a esta saga literaria, no es fácil simplificar o sintetizar un trabajo tan extenso referido a los ritmos venezolanos, por tanto, considero que en mi parecer hubo dos razones de tanta espera para este segundo libro; la primera es que merecía la pena dar mayor profundidad a la primera entrega y con esa misma profundidad asumir el reto de abordar 7 ritmos más para dar un total de 14 ritmos y lo segundo es que esperaba que después de ese primer libro, se diera pie a que muchos autores (bateristas , percusionistas, etc.) sumaran información y contenido literario que diera continuidad a ese libro didáctico, pionero en el área y lamentablemente no fue así. En resumen, estos factores fueron determinantes para que hayan pasado 10 años para esta segunda entrega.

HA: La demora vino también porque quisimos verificar nuestras hipótesis a fondo para brindarles un libro mucho consistente académicamente a nuestros lectores. Sí bien esto también lo hicimos con el primer libro, nuestra motivación en esta oportunidad fue mucho más grande porque decidimos abocarnos a trabajar por la internacionalización de nuestra cultura percutiva y para ello había que ser muchos más exigentes con el producto de nuestra propia investigación. Cómo meta nos pareció entonces propicio llevar nuestro trabajo a niveles de cátedra universitaria y ahondar por ello en los principios y aspectos que podrían convertir a este libro en una herramienta útil no sólo para percusionistas y bateristas, sino en una herramienta que agregará valor al trabajo de compositores, arreglistas y productores musicales.

CM: ¿Cómo fue llevada a cabo la investigación? Incluye experiencias in-situ?

HA: Lo hicimos apegados totalmente al método científico. Para ello tuvimos que volver al campo a investigar nuevamente, volver a las propias localidades donde se practicaban los tambores para revisar otra vez los golpes, seguir por un tiempo considerable y de forma bien detallada las tradiciones, revisar nuevamente su historia y su evolución para luego, armados con todo esto y nuestras propuestas rítmica, poder confrontarla con los argumentos y la tocada de los mismísimos cultores locales, de forma tal que esto validará nuestras hipótesis técnicas una vez más.

MH: Es importante destacar mi formación inicial como baterista, de la mano de los maestros Richard Wagner, Jerry Cárdenas y José “Cheo” Cárdenas, posterior a ello se inicia mi camino al conocimiento de la percusión venezolana. La investigación nace desde principios de los 90 cuando el Maestro Julio De Santiago junto a Wilman “Peribeco” Gómez en San Cristóbal ciudad donde nací, inicia un movimiento del estudio de la percusión afro-venezolana, llevando a grandes maestros y cultores de la talla de Jesús “Chucho” García, Miguel “Miguito” Urbina, Jhony Rudas, entre otros, quienes iniciaron a sembrar una semilla en los percusionistas del Táchira. Luego hacia el año 95 me uno a un grupo de investigadores liderado por Danny Torres, Joel Arellano y Javier Burci, quienes brindaron conocimientos muy valiosos de sus viajes a los pueblos y luego me uní a esos viajes, conociendo a cultores tales como Ángel Segundo Pulgar, Román Limonta, Bernardo Sanz y muchos más.

Desde allí inició formalmente mi amor por la percusión afro-venezolana y comienzo a desarrollar síntesis y adaptaciones a la batería basados en lo que aprendí de tocar los tambores y emular con la batería la polirritmia de la percusión venezolana, posteriormente seguí investigando por diversas fuentes y en el año 2001 conozco al Maestro Andrés Briceño, pionero formal de los tambores venezolanos llevados a la batería, del cual, recibí clases de batería, mas no de los ritmos afro-venezolanos, pero, siempre agradecido con él, por el estudio de conocimientos generales del instrumento que me llevaron a tocar la batería desde la perspectiva del profesional.

CM: ¿Cuán grande o enorme es la riqueza musical de la percusión venezolana en comparación con otros países latinoamericanos?

MH: La extensa riqueza percutiva de Venezuela es tan grande que se puede establecer mediante la siguiente premisa:  Es de gran desconocimiento que Venezuela a diferencia de todos los demás países del continente americano posee la mayor cantidad de instrumentos membranófonos o tambores respecto del número de ritmos que pueda haber en el país, que quiere decir esto: para tener un ejemplo más claro, en el estado Miranda, específicamente en Barlovento y más específico en Curiepe, pueblo del mencionado estado, se pueden encontrar 4 baterías de tambores como lo son: Los Culo é Puya o Tambores Redondo, Las Tamboritas de Fulia, Los Quitiplás y el Tambor Mina y Curbata, cada una de estas familias percutivas con una morfología del tambor totalmente distinta y cada grupo de tambores toca una polirritmia o ritmo completamente distinto uno del otro.

En resumen, si esto pasa sólo en un pueblo de uno de los estados de Venezuela, imaginemos el mismo fenómeno en cada estado venezolano que tiene manifestaciones afro descendientes y los tambores y ritmos son los protagonistas de la manifestación, esto nos lleva a concluir, que es muy extensa la polirritmia venezolana y de gran desconocimiento por el mercado internacional. Puedo afirmar que la polirritmia venezolana es tan extensa que tal vez mi conocimiento podría abarcar un 40% a 50% del total de nuestros ritmos afro-venezolanos y por ende, mi investigación es infinita.

HA: La percusión venezolana es inmensa, rica y muy variada. Sin duda alguna una de las más complejas por su diversidad ternaria y tan abundante en patrones como aquellas que dieron origen a la cultura percutiva afro-latina más popular y que responden a la clave de son o rumba, como es el caso de los ritmos que conforman lo que el “show bussines” combino en denominar como “Salsa”. No obstante, tal y como ya mencioné en una de las preguntas anteriores, nuestro libro sintetiza lo que consideramos son los ritmos más representativos de la polirritmia de Venezuela aglutinándolos en una especie de suite de ritmos.

 

Miguel Hernandez

CM: ¿Cuán difícil es llevar la inmensa gama sonora de la percusión venezolana a la batería?

MH: Es un hecho que la extensa polirritmia venezolana es de gran dificultad, en especial en aquellos ritmos donde conviven dos o más cifras de compás al mismo tiempo, por ejemplo, un 4/4 y un 6/8 sonando a la vez y creando un ambiente muy equilibrado rítmicamente, éste tipo de particularidades hacen de muchos de nuestros ritmos ser lo bastante complejos y por ende, al hacer una síntesis o una adaptación del ritmo a la batería, no es tan sencillo como otros conceptos musicales mucho más afables, de igual manera la idea principal del libro, es crear de forma sistemática y sencilla, un proceso pedagógico que lleve de menos a más al estudiante y pueda al final tocar los ritmos con gran fluidez.

HA: Es sumamente complejo si se toma en consideración todo el trabajo que significó para nosotros hacerlo con criterio científico y musicológico. Para nosotros el proceso debe iniciar con una identificación de los ritmos que existen en una o varias regiones; luego es necesario considerar las zonas de la región que son más significativas en cuanto al contenido musical que se genera y a partir de allí entonces revisar las prácticas particulares que en esa locación se llevan a cabo. Posteriormente es importante hacer una evaluación que permita segmentar y establecer cuál es el patrón más representativo dado que muchos golpes de tambor son ejecutados con variaciones en los pueblos vecinos que conforman una zona en particular.

Identificado el ritmo a estudiar y lograda la segmentación correcta, es necesario entender el golpe de tambor desde el punto de vista tradicional e incluso aprender a tocarlo tal cual como lo haría un lugareño. Luego con base a su sonoridad y subdivisión rítmica es porque podría pensarse en una adaptación o síntesis. Definitivamente no se trata sólo de colocar notas, sino de cómo se articulan sobre los instrumentos tradicionales considerando los golpes sobre el cuero y la afinación de esos parches, los golpes sobre la madera, los que se hacen con las manos y la interacción de todos los instrumentos ideófonos y membranófonos que intervienen. Hay que recordar que estos ritmos son generalmente interpretados por varios ejecutantes y representa todo un reto reducirlos al punto de que lo ejecute un sólo individuo en la batería.

CM: ¿Cuáles son las principales herramientas que este libro facilita al baterista y/o percusionista?

MH: Pienso que son varias propuestas que brindan beneficios a los bateristas o percusionistas, podríamos enumerar algunas de ellas:

  1. Te brinda recursos basados en el estudio general de la coordinación y la independencia que puedes adaptar para trabajar en cualquier concepto musical.
  2. Desarrolla estudio de la lectura rítmica, basado en cifras métricas como el 4/4, 6/8, etc.
  3. Exhorta al baterista de cualquier país a profundizar más en sus ritmos y desarrollar herramientas para fusionarlas con cualquier género musical.
  4. Establece una posibilidad de ver la similitud de los ritmos venezolanos respecto de los ritmos tradicionales de cada país del mundo.

HA: La primera es la presentación de los ritmos en forma de un patrón al que denominamos “Adaptación o Síntesis” y que encontrarán escrito en partitura en el libro. Ese mismo patrón está soportado a la vez en audio y ellos se exhibe tanto el ritmo tocado por los tambores tradicionales como el mismo ritmo tocado en la batería para que el ejecutante tenga chance comparar la sonoridad. Estos patrones fueron concebidos a través de todo el protocolo científico y de investigación de campo que he mencionado y que desarrollamos por experimentación y ensayo y error durante muchos años, por lo cual cada uno de estos golpes transferidos a la instrumentación moderna podría considerarse como un patrón plenamente terminado, que dado todo el proceso de estudio involucrado podría sin duda certificarse como resultado fiel de lo que ocurre en los pueblos que estudiamos.

Además los ritmos se presentan, tanto para bateristas como para percusionistas totalmente desglosados en una secuencia de ejercicios que permite identificar las partes o instrumentos que intervienen, a la vez que está misma secuencia sirve como soporte pedagógico para el aprendizaje y estudio del patrón final.

Yo añadiría algo más en cuanto al uso de este libro como herramienta y es básicamente que este material no sólo se concibió para ejecutantes de percusión sino que también se hizo considerando que funcionara como herramienta de consulta y soporte técnico para compositores, arreglistas y productores musicales. Así que adicionalmente, los más de 200 audios de los ritmos que se encuentran adjuntos al material y que fungen como soporte, fueron grabados perfectamente cuantificados para que pudieran servir como “loops” percutivos en una secuencia de audio que podría requerir, en un momento determinado, un arreglista o compositor.

CM: Sin duda este libro es una gran contribución para la promoción de la cultura musical venezolana ¿qué más hace falta para rescatar y promover nuestras riquezas sonoras y en el caso de ustedes la percusión?

MH: En general, la riqueza musical venezolana se ha extendido por el mundo conforme los músicos venezolanos y diferentes propuestas de la tradición musical venezolana han ido exponiéndose en el exterior, cosa que lamentablemente ha sido de poco impacto, si comparamos con lo hecho por Cuba, Brasil, EEUU, etc., en especial, aquellos proyectos o artistas que acompañados de sus discos van dejando semillas en diferentes partes del mundo.

El problema en mi humilde opinión, es que del mismo modo como sucede con el disco o la música en sí misma, debería suceder con el material literario de corte instruccional, pero, lamentablemente hay muy poco material hecho con esa premisa y mi pensamiento cuando el primer libro salió en 2008, siendo el primero en esa materia a nivel mundial, pensé que iba a encender una llama que motivara a otros percusionistas y bateristas a escribir otras fuentes de aprendizaje y lamentablemente y con mucha tristeza no fue así. Por eso creo que si no logramos que se hagan más libros y videos instruccionales que permitan dar a conocer el fundamento percutivo venezolano, el trabajo de posicionamiento de nuestros ritmos será como hasta ahora, muy lento.

HA: Yo considero que nuestra cultura rítmica debería hacerse parte del lenguaje creativo de una buena cantidad de nuestros artistas y poco a poco convertirse en la plataforma rítmica tanto de proyectos de corte académico como de proyectos de música popular que tengan altas posibilidades de colocación y difusión mediática, todo al final para que estos ritmos trasciendan cultural y generacionalmente. Hasta que eso no ocurra de forma consistente y se cree un gran movimiento artístico que valore este sonido, va ser difícil que su popularidad aumente significativamente.

En todo caso, el esfuerzo orientado a popularizar nuestros ritmos debe ser mancomunado. Considero que deben participar artistas, compositores, arreglistas, productores musicales, instituciones y el mismo estado venezolano, entre otros. Por eso también creo que es necesario la implementación de políticas de estado que promuevan su uso a nivel creativo, quizá a través de financiamiento de proyectos artísticos o simplemente ayudando de forma sistemática en la difusión del material de artistas que creen música utilizando estos golpes de tambor a través de iniciativas de todo tipo donde haya espacio también para aquellas que persigan la internacionalización de nuestro sonido fusionándolas con corrientes musicales extranjeras.

CM: Hay tradiciones que se están perdiendo en muchos pueblos venezolanos ¿creen ustedes que sus libros puedan ayudar a revertir este proceso?

MH: Probablemente este material literario podría ser parte de un legado que permita a las nuevas generaciones dar una mirada atrás respecto de algunos de nuestros ritmos, pero, ese impacto puede ser posible si libros como este logran estar de forma obligada en el pensum de educación dentro del sistema educativo en Venezuela, de no ser así, sólo llegará a una minoría y ni pensar que lo pueda adquirir un muchacho que vive en algún pueblo de las costas venezolanas donde escasamente llega el Internet, por tanto, lo idóneo es que sea de consumo masivo y esto generaría docentes que con el material en mano puedan sembrar la información, de resto, las tradiciones se irán deformando conforme pasa el tiempo y al final sólo quedará una evolución natural que no sabemos hacia dónde va exactamente.

HA: Pensamos que sí. Iniciativas como la nuestra son fundamentales porque establecen un punto de partida para que otros hagan sus propuestas académicas y los mismos músicos incluso comiencen a crear sus propias variaciones a partir de las nuestras. Nuestro libro, además de haber creado el referente escrito de una buena parte de nuestros ritmos, en efecto busca perpetuar, por lo menos académicamente, nuestra polirritmia a la vez que pretende convertir estos golpes de tambor en parte de la cultura percutiva universal o lo que llama la industria el “World Music”.

Miguel Hernandez e Hildemaro Álvarez

CM: ¿Les gustaría que sus libros estuvieran en las escuelas o en las bibliotecas?

MH: Por supuesto que si, como mencioné en la pregunta anterior esa es la verdadera forma de perpetuar el conocimiento y hacerlo vivo y permanente en el tiempo, hoy día las nuevas generaciones están llamadas a no creer en el libro, sino, adquirir todo por medio del Internet y en especial por Youtube, por consiguiente, si este tipo de material bibliográfico es de estudio obligatorio en las escuelas y de acceso masivo en las bibliotecas del país, generaría la necesidad de estudiar la música tradicional venezolana y las nuevas generaciones se apropiarían de aquello que les pertenece por herencia.

HA: Esto sería un gran paso para la difusión de nuestra cultura rítmica, serviría como mecanismo de rescate y ayudaría muchísimo a la trascendencia de nuestros golpes de tambores a otras instancias del acontecer musical.

CM: Entre los ritmos que se especifican en el libro ¿cuáles son los más difíciles de ejecutar viéndolo tanto desde el punto de vista técnico como del esfuerzo físico y mental?

MH: Bueno, básicamente los ritmos ternarios, es decir, en el caso del libro los que se exponen en una cifra de compás de 6/8, son probablemente los que tengan mayor dificultad, como lo es el caso de los Culo é Puya, Golpe de San Millán, Golpe de Chuao, entre otros, pero, debemos destacar en mi opinión que la polirritmia de los tambores del Chimbanguele son de gran dificultad por la multiplicidad de cifras métricas que se establecen entre los tambores machos y los tambores hembras, esto hace que haya que trabajar con detenimiento el aspecto lectura, coordinación e independencia en un balance justo que permita desarrollar cada uno de los ritmos expuestos en el libro.

HA: Todos tienen una gran exigencia técnica, pero particularmente me gusta mucho y me parece bastante complejo, desde la perspectiva del abordaje pedagógico y la sonoridad resultante: el “Golpe de Chuao”. Este patrón fue concebido a través de una mecánica rítmica que espontáneamente exhibe un “tres contra cuatro”… para explicarlo de forma sencilla, es algo así como si alguien tocara haciendo una combinación entre golpes con sentido rítmico ternario y binario a la vez y aunque parece complejo lo que digo, el resultado a nivel de sonido es sumamente agradable. Por otro lado el potencial que le veo como productor a su uso en composiciones y arreglos, me parece sumamente prometedor. Este podría llegar a ser nuestro ritmo más internacional en poco tiempo.

CM: ¿Extrañan Venezuela? ¿Les gustaría venir a Venezuela a dar clases magistrales sobre el libro?

MH: Jamás podré dejar de extrañar al país que hizo posible que hoy viva profesionalmente de su música, su cultura, sus tradiciones y en especial de su gente, específicamente de aquel país en el que crecí y disfrute de la mejor infancia vivida entre finales de los años 70 y mediados de los 80, para luego disfrutar de una juventud de mucha felicidad y aprendizaje musical vivido hasta finales de los años 90 en mi amada ciudad natal San Cristóbal, Táchira. Definitivamente, si bien extraño mi país cada día que pasa, más extraño ver a mi Venezuela libre en el nombre de Jesucristo y dejar de extrañar para regresar desesperadamente a reconstruir el mejor país del mundo.

Respecto de la segunda pregunta, imagina cómo no querer dictar clínicas y clases magistrales en mi amado país, si durante 10 años que han pasado a la salida de mi primer libro, esa labor pedagógica ha sido en todos estos años el fundamento de mi vida y el soporte económico de mi familia, anhelo poder hacer una gran gira nacional por todas las capitales de mi país y llevar a las nuevas generaciones el mensaje de creer en la verdadera Venezuela y en sembrar que somos dueños de la mejor cultura musical del continente americano en mi parecer.

HA: Sí, por supuesto, Venezuela está en nuestra mente todo el tiempo, es parte de nuestras más profundas querencias y afectos. Definitivamente somos lo que somos hoy día gracias a las oportunidades que nos brindó durante nuestro proceso de formación. Sería una gran alegría regresar para aportar, con nuestro conocimiento y experiencia elementos que sirvan en la formación de las nuevas generaciones.

¿Cuán adaptables son los ritmos y las herramientas que plantea el libro a los distintos países de Latinoamérica? Inclusive tiene campo en otros países como Japón donde se vuelven locos por la percusión latina y hasta hay orquestas de salsa. Igualmente en EEUU en la movida del jazz.

MH: Hay que iniciar afirmando que cualquier concepto percutivo que muestre el elemento tradicional de cada país del mundo, es un pretexto para fusionar o incorporar en los diferentes géneros musicales que existen, por esta razón, Venezuela y su riqueza percutiva no se escapa a esta premisa, hemos tenido la dicha de escuchar y ver propuestas musicales de altísimo nivel que toman los elementos rítmicos tradicionales y los fusionan con géneros como el rock, jazz, pop y muchos otros.

Pensando en el trabajo hecho por muchos venezolanos que desde inicio de los años 70 ya daban pasos a este proceso musical, debemos reconocer que muchos países del mundo en general, han postulado propuestas musicales fusionando sus ritmos tradicionales, que hoy son géneros establecidos a nivel mundial, tal es el caso de la música brasileña, cubana, argentina, peruana, colombiana, española, francesa y muchos más.

Hoy día por ejemplo, no se habla de la percusión afro descendiente del Brasil fusionado con los elementos propios de la armonía moderna y el jazz que dan como resultado al bossa nova, sino, se habla simplemente del bossa nova como uno de los géneros de la música brasilera, por tanto, lo que desea este libro es seguir sembrando el amor por los ritmos oriundos de cada país y exhortar a seguir creando nuevos conceptos basados en la fusión.

Por todo lo expuesto anteriormente, podemos concluir que los ritmos afro-venezolanos parten de la misma matriz que los demás países del continente americano, que no es otro, que el elemento afro descendiente, por tanto basado en este punto de encuentro, podemos ver muchos ritmos venezolanos en similitud con muchos países del mundo, por ejemplo, la gaita de furro del estado Zulia tiene rasgos muy parecidos al de la chacarera Argentina, otro ejemplo podría ser la gaita de tambora con elementos rítmicos muy similares a la cumbia colombiana, inclusive los tambores usados para ambos ritmos son bastante parecidos y muestra el punto de encuentro entre ambas culturas y así muchos ejemplos más.

HA: Estos ritmos son tremendamente adaptables porque todos provienen de la misma fuente. Para que tengas una idea, yo recientemente utilicé ritmos como el “Culo e’ Puya” y el “San Millán” como las bases para recrear “Bombas” y “Albazos” ecuatorianos en un disco que arreglé y produje para la el pianista Juan Castro Ortiz, premio nacional de composición en Ecuador y la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

Luego de haber investigado estos ritmos ecuatorianos con la misma seriedad que me merecieron en su momento los ritmos de Venezuela y de haberme puesto en contacto con el jefe de percusión de la Orquesta Sinfónica Nacional de Ecuador y otros ejecutantes ecuatorianos de corte folklórico, decidí hacer la adaptación a la batería de estos patrones a partir de nuestros propios ritmos, dado que en Ecuador esto no se había hecho y no había material académicamente ordenado que estuviera disponible. El resultado fue fenomenal, el artista estuvo complacido, la música triunfó y al final se logró un gran álbum que ha sido muy bien valorado en Ecuador.

Para Japón y otros países asiáticos, e incluso europeos, seguro serán toda una novedad porque son lo suficientemente intrincados como para que generen expectativas importantes que le interesen al público. En ese sentido no tengo la menor duda. En el caso de EEUU, (Miguel y yo los hemos estamos utilizando al hacer Latin Jazz y se ha convertido en una carta que identifica nuestro sonido como ejecutantes, esto tanto por la complejidad de su rítmica como por lo novedoso que resulta el sonido.

El jazz es un género siempre abierto a la experimentación que promueve la exploración y las aventuras musicales. Es un hecho que ya nuestros ritmos tienen un lugar bien ganado en este género. Muchas personas amantes del jazz, sin saberlo, han escuchado temas de grandes exponentes que están utilizando estos patrones y aun cuando no se nos hace mucha publicidad por ello, resulta ser muy positivo y bueno que esto ocurra desde la perspectiva de la universalización, porque esto habla de que nuestros golpes de tambor están siendo considerados ya como parte de la paleta rítmica del “World Music”.

Miguel Hernandez

CM: Hasta ahora ¿cómo han visto la receptividad del público con la venta del libro?

MH: Hace 10 años cuando salió por primera vez un libro en esta materia, fue una gran novedad y la receptividad fue fabulosa, más dentro del territorio venezolano que fuera de él, en especial, cambió por completo mi carrera musical y hoy vivo para llevar el mensaje de los ritmos venezolanos por todo el mundo. En esta segunda entrega, estoy convencido que será de mayor impacto que el libro anterior, por la posibilidad de globalizar de forma más rápida la llegada de este material a todas partes del mundo por medio de la web, esperamos los mejores resultados posibles y seguir contribuyendo al posicionamiento de los ritmos venezolanos en el mundo.

HA: ¡La receptividad ha sido excelente! Las ventas hasta el momento han superado nuestras expectativas iniciales por mucho y hemos notado un interés espontáneo y creciente muy importante el cual ocurrió  antes incluso de que se hubiera iniciado cualquier iniciativa de corte publicitario. Por la magnitud y calidad del trabajo desarrollado y lo que ha venido sucediendo a nivel de las ventas, estoy convencido que este segundo libro será un éxito académico y comercial.

CM: ¿Cuáles son sus planes futuros para promocionar el libro? ¿Tienen planeada una gira promocional con clases magistrales?

MH: Inicialmente la idea es promocionar por todos los países de habla hispana, en especial, por toda Latinoamérica y España este 2do libro en su versión en español, estamos planificando una primera etapa que permita difundir la información referida a esta segunda entrega literaria, esperando el mayor respaldo posible de cada país, posterior a ello, iremos con una segunda etapa posicionando clínicas y master class por cada uno de estos países.

Esperamos que antes de finalizar el primer semestre de este 2018, este saliendo al mercado la versión en inglés de este maravilloso trabajo literario y allí iniciar el mismo proceso para esta versión y llegue a todos los países de habla inglesa y aquellos donde el inglés es segundo idioma referente al país.

HA: Sí, están bastante adelantadas las negociaciones que nos permitirán visitar países como México, Costa Rica, Honduras, Colombia, Perú, Ecuador y España, además de EEUU, que es donde estamos radicados actualmente.

El libro incluye un maravilloso texto del gran maestro Alexander Livinalli, quien sin duda es una influencia, pero además de él ¿cuáles han sido los otros percusionistas y bateristas que los han inspirado e influenciado?

MH: Hablar del maestro y gran pedagogo Alexander Livinalli, es con seguridad pasar horas y horas describiendo el aporte invalorable que ha dejado en las generaciones pasadas y en las nuevas generaciones su trabajo infinito de investigación sobre la música tradicional venezolana, definitivamente han sido muchos los percusionistas y bateristas venezolanos que hemos sido influenciados por su constancia y dedicación. El Maestro Alexander, se convierte en un referente obligado a investigar en este caminar de los ritmos afro-venezolanos, por tal motivo, fue un gran halago que accediera a escribir el prólogo principal del libro y de seguro es una introducción muy bien fundamentada para iniciar el estudio de ésta maravillosa obra; por supuesto, sin dejar de lado a los grandes cultores que en mi caso personal han sido mi fuente directa de información y nutrición musical. En orden de antigüedad, referentes tales como, Julio De Santiago, Wilman “Peribeco” Gómez, Miguel “Miguito” Urbina, Omar Oliveros, José “Pachín” Lorenzo, Danny Torres, Jhoel Arellano, Javier Burci, Jesús “Chucho” García, Ángel Segundo Pulgar, Román Limonta, Bernardo Sanz, Willy Mayo y muchos más, al igual que grandes bateristas venezolanos que son influencia obligada de mi trabajo como el caso de “El Pavo” Frank Hernández, Iván Velásquez, Ricardo Chipi, Carlos Arias, Andrés Briceño, Nelson Sardá y Edgar Saume entre muchos otros.

HA: Yo tengo que mencionar, sin dejar de agradecerle al maestro Livinalli su gran apoyo, a otras grandes personalidades que fueron parte de nuestro estudio y que ahora tenemos la fortuna de que muchos de ellos ahora sean nuestros amigos también, entre ellos está: El “Pavo” Frank Hernández, Julio De Santiago, José Lorenzo “Pachín”, Miguel Urbina “Miguito”, Miguel Arias, Javier Suárez, Willy Mayo, Leowaldo Aldana, Carlos “Nené” Quintero, Vladimir Quintero, Adolfo Herrera, Ivan Veláquez, Andrés Briceño, Orestes Gómez, Diego Maldonado, Frank Vielma y Chiqui Rojas, entre otros.

CM: ¿Se imaginan haciendo un concierto de piano y batería con una orquesta sinfónica? Sabemos que es factible, más aún con la maravillosa experiencia que tuvo Hildemaro trabajando con la OSV?

MH: La verdad, sería un gran milagro de vida para la Gloria de Dios y viniendo mi formación de una u otra forma del sistema de orquestas, sería un sueño hecho realidad, Dios permita un día pueda ver cumplida esa meta.

HA: Claro, ese sin duda será un próximo paso. Yo amo el sonido de la orquesta sinfónica, tanto que este año estuve nominado como “Productor del Mejor Álbum de Música Clásica” en los Latin Grammy. Por otra parte, la combinación de la orquesta con proyectos rítmicamente intrincados o de jazz siempre resulta en algo fenomenal.  En ese sentido también tengo recientemente la grata experiencia de haber producido y arreglado para el artista brasileño Rafael Martini una Suite para sexteto de jazz, orquesta sinfónica y coral que al alcanzó pre-nominación en los Grammy Americanos. Sin duda algo así, con ese tipo de sonoridad y complejidad técnica, podríamos desarrollar en torno al piano y la batería pensamos como vehículos para lograr la integración de los golpes de tambores con la orquesta.

Yo actualmente sigo arreglando para muchos álbumes utilizando la conformación orquestal sinfónica, incluso tengo obras sinfónicas compuestas que podrían estrenarse con tan sólo ajustarlas a ese formato de concierto para piano, batería y orquesta.

Por: Roberto C. Palmitesta R.
proberto@crestametalica.com
@RPalmitesta @EscenarockFM