De FRUTA Madre…

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“Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión, y de hacer uso para ello de cualquier medio de comunicación y difusión, sin que pueda establecerse censura…” Artículo 57 de la Constitución de Venezuela.

A las 7.10 de la noche del 25 de Agosto, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, conocida popularmente como CONATEL, entró arbitrariamente a los estudios de las  radios 92.9 y Mágica 99.1. Su excusa: la no renovación de su concesión, tomando finalmente en su lugar tres horas más tarde, el proyecto gubernamental llamado “Radio Corazón Llanero”.

El cierre de ambas emisoras ocurre a menos de 40 horas de que se ordenara a las cable-operadoras del país sacar de sus parrillas a los canales colombianos Caracol TV y RCN TV, y tan solo unas horas después de que Nicolás Maduro Moros hablara en cadena nacional de una Venezuela Libre.

Lo que ahora no queda claro es ¿Libre de qué?

En su informe anual de 2017, la ONG de origen francés Reporteros Sin Fronteras, ubica al país en el puesto 137 de 180 países evaluados respecto al grado de libertad de prensa existente, afirmando que desde 2010 se realizan detenciones abusivas y juicios por difamación a periodistas.  Desde ese año se han cerrado mas 240 estaciones radiales, 6 canales de televisión, (los más reconocidos siendo RCTV en el año 2007 y CNN a principios de este), y ha incluso limitado la importación de papel a periódicos nacionales y regionales que por falta de recursos han tenido que suspender su circulación.

Y aunque las redes sociales e internet parezcan una vía de escape, también se han impuesto restricciones. En Venezuela se han bloqueado las páginas de los medios censurados, como NTN24 y el portal argentino Infobae, por solo nombrar algunos.

Estas acciones del gobierno de Maduro hicieron que Venezuela por primera vez fuese considerado un país “no libre” uniéndose a China, Ecuador, Irán, Cuba, Turquía y Rusia como uno de los países en donde la libertad de expresión es inexistente.

En 1989, con la intención de captar el público juvenil, nace la emisora radial mejor conocida como La 92.9,  haciendo que nuestra generación creciera influenciada por la programación fuera de lo común que se trasmitía desde sus inicios. Una radio con locutores como Carmen Cecilia Limardo, Alfredo Escalante, Luis Chataing, Mariela Celis, Ana María Simón, Erika de la Vega, Guillermo Tell, Nelson Matamoros, Manuel Sainz, Nelson Bustamante, Anabelle Blum, Daniel Carles, Fernando Rojo, Kike Valles, Alejandro Rebolledo, Guillermo Zambrano, José Antonio Castillo y Tom Monasterios, entre otros, que no les importaba lo que decían al aire, siempre siendo irreverentes, divertidos y muy inteligentes.

Para muchos fue una escuela invaluable, una emisora que ayudó a construir el Rock venezolano e incluso, la identidad contemporánea de Caracas, enseñando el significado de buena música y  humor negro con programas como: Tarde o Temprano, Rockadencia, La Hora del Gato, El Último Round y el Monstruo de la Mañana.  Nos dieron el valor de ser rebeldes, de identificarnos con un género, de enamorarnos del medio.

La 92.9, con su famoso y pegajoso slogan, 100% LIBRE, irónicamente la razón por la cual es cerrada, fue la radio con mas creatividad e innovación. Fue nuestro espacio, nuestras mañanas de cola hacia la universidad, fue, para muchos amigos, su primer trabajo, el que les enseñó a seguir sus sueños, la radio que apostó a los nuevos proyectos y talentos nacionales, dándoles infinitos espacios para presentarse y para mí la radio que me enseñó a amar el rock y tener el valor de ser diferente a los patrones que imponía la sociedad de los 90.

Desde Cresta Metálica enviamos todo nuestro amor y apoyo a cada uno de los trabajadores de estas radios, prometiendo no olvidarlos y seguir luchando por nuestro país para poder finalmente recuperar nuestros valiosos espacios y finalmente la libertad de expresión.

Por: Carolina Mirt
@LolaMirt